Sudafrica

El continente africano promete paisajes cautivantes y lugares que van más allá de nuestra imaginación. Con la excusa del mundial, conoceremos las ciudades que serán sede de este esperado evento y las maravillas turísticas que cada una ofrece

Sudáfrica es un país de belleza natural incomparable, caracterizada por una sucesión de vastas y despejadas praderas, majestuosas colinas, ondulantes cordilleras, lagos, paisajes costeros y sofisticadas ciudades.

Ubicado en el extremo meridional de África, la República de Sudáfrica es conocida por su diversidad de culturas, lenguas y creencias religiosas. Once idiomas son reconocidos como oficiales por la constitución y es el inglés el más común en la vida oficial y comercial sudafricana.

El país tiene tres capitales: Ciudad del Cabo (capital legislativa), Pretoria (capital ejecutiva y de la administración del estado) y Bloemfontein (capital judicial). El gobierno, por su parte, se divide también en tres estamentos, nacional, provincial y municipal y su población asciende a más de 47 millones de habitantes distribuidos en nueve provincias.

Bahía Nelson Mandela/Puerto Elizabeth

Renombrada en homenaje a uno de los íconos más famosos de la historia sudafricana: Nelson Mandela, esta ciudad es uno de los destinos más deseados del país y servirá de escenario para el partido por el tercer puesto en la aventura mundialista de 2010.

Bahía Nelson Mandela/Puerto Elizabeth está rodeada por playas inmaculadas , que conservan su belleza natural y se extienden a lo largo de 40 km. Su actividad portuaria es una de las principales del país.

Los edificios de la ciudad constituyen un registro temporal de los cambios arquitectónicos que se han sucedido desde el siglo XIX. La Ópera es un buen ejemplo de arquitectura victoriana que sigue en funcionamiento. Esta urbe también posee la colección más rica de edificios Art Nouveau de Sudáfrica.

En la provincia convergen cinco ecosistemas, y es por tanto una visita obligada para el ecoturismo y una oportunidad única de disfrutar de la diversidad geográfica de Sudáfrica.

El parque de animales salvajes Kragga Kamma es un destino fundamental para quienes visitan la ciudad y no quieren perderse de un magnífico Safari. En este lugar, rinocerontes blancos, búfalos, guepardos, jirafas, cebras, antílopes, entre otras especies, viven en libertad en su entorno natural. Allí, los visitantes pueden observar de cerca todos los animales y tomar excelentes fotografías.

Ciudad del Cabo

Enclavada en un entorno idílico rodeado de mar y montañas, cuesta encontrar motivos para no enamorarse de esta ciudad. El monte Mesa, con una altura de 1.086 metros, se eleva por encima de esta urbe y sirve de guía para navegantes. En días despejados, la montaña es claramente visible desde 200 km de distancia.

La llamada “Ciudad Madre”, punto de encuentro de toda la diversidad cultural del sur de África, ofrece un sinfín de actividades diversas, desde relajarse en las populares playas del litoral Atlántico hasta explorar el barrio malayo de Bo-Kaap. La bahía Hout es un importante centro de pesca, especialmente de atún y langosta, y la histórica base naval de Simon’s Town goza de un pasado fascinante.

El Complejo Portuario de Victoria y Alfredo es el lugar ideal para ir de compras. En él se encuentra el acuario Two Oceans, que muestra la vida marina de los océanos Atlántico e Índico. La ciudad cuenta además con una gran cantidad de museos que bien merecen una visita.

Ciudad del Cabo deja traslucir su gran influencia malaya, vestigio de los días en los que la ruta de las especias pasaba por sus costas. Muchos extranjeros se han establecido en esta ciudad cosmopolita, convertida ya en un auténtico crisol de culturas.

Como Mendoza, esta capital es famosa por poseer algunas de las mejores bodegas y viñedos del país. Por eso, se podría decir que una visita a Ciudad del Cabo quedaría incompleta si no se dedica algo de tiempo a saborear algunos de sus excelentes caldos y a explorar el paisaje donde se producen.

Durban

Esta urbe es una de las más maravillosas del país por su clima envidiable, grandes playas y amplia gama de ofertas en alojamiento, restaurantes y locales nocturnos.

En el corazón de Durban se encuentra la “milla de oro”, un tramo de cuatro kilómetros de playa, paseos, piscinas y restaurantes. La corriente de Agulhas mantiene el agua templada durante todo el año, incluso en invierno, cuando la temperatura media del agua es de unos 15°C.

Esta ciudad es también una entrada al Reino Zulú, en el que los turistas pueden experimentar la intensidad de esta ancestral cultura. La urbe es una buena base para explorar dos lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Uno de ellos, el Gran Parque de los Pantanos de Santa Lucía, cuenta con diversas formaciones terrestres, como arrecifes de coral, dunas costeras, lagos, marismas y pantanos de juncos y papiros. El segundo, el Parque Nacional de uKhahlamba/Drakensberg, ofrece espectaculares montañas azules y la mayor concentración de pinturas rupestres al sur del Sahara.

Durban permite disfrutar de una experiencia diferente a bordo de uno de sus rickshaw, estos llamativos carruajes son manejados por conductores que visten tocados ornamentales.

Mangaung/Bloemfontein

Mangaung/Bloemfontein cuenta con un importante legado cultural e histórico, que se refleja en su vasto patrimonio arquitectónico y sus numerosos museos y monumentos. Los espacios abiertos de esta ciudad reflejan la apertura de su gente: amable, hospitalaria y de serena dignidad. Sus ciudadanos conservan una combinación única de tranquilidad rural y animación urbana.

En la ciudad, capital judicial del país, se encuentra el tribunal supremo de Sudáfrica: el Tribunal de Apelación, cuya majestuosa sala de madera fue construida en 1929. El ayuntamiento es un magnífico edificio de arenisca, obra de sir Gordon Leith.

Esta urbe es conocida como la “ciudad de las rosas”, por motivos que saltan a la vista en cuanto nos encontramos con las asombrosas flores que dan colorido a sus calles.

El atardecer es el momento perfecto para disfrutar de la cultura en sitios como el Sand du Plesis Theatre, la principal atracción turística de la zona, que proporciona una amplia variedad de posibilidades de diversión.

Johannesburgo

Johannesburgo, conocida como la Ciudad de Oro, es el centro financiero de Sudáfrica y está situada en el corazón mismo del país. A pesar del ajetreo de gran ciudad, Jo’burg, como se la conoce popularmente, también puede ser un remanso de paz gracias a sus amplias zonas verdes y a que está diseñada para vivir al aire libre. Su gran cantidad de árboles conforman un auténtico “bosque urbano”.

La vida cultural también es muy rica gracias a museos, como el Museo del Apartheid, la Constitution Hill, entre otros.

Además, esta metrópoli es todo un crisol cultural en el que se mezclan la auténtica tradición africana, con descendientes de los autóctonos habitantes Tswana y Ndebele, e inmigrantes europeos, indios y chinos.

Muy cerca de la ciudad se encuentran las cuevas de Sterkfontein, declaradas Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y consideradas la cuna de la Humanidad, por ser el lugar donde se han hallado los esqueletos más antiguos de homínidos.

Tshwane/Pretoria

La riqueza y colorida herencia histórica de Tshwane/Pretoria se refleja en su visible mezcla entre lo clásico y lo moderno. Como una de las capitales del país es sede de numerosas embajadas.

Los Edificios de la Unión son la sede del gobierno del país y también han sido escenario de todas las inauguraciones presidenciales desde Nelson Mandela hasta Thabo Mbeki y el actual mandatario Jacob Zuma. Estas construcciones de arenisca brindan hermosas vistas sobre la ciudad.

La cultura está muy viva en esta urbe, que goza de una amplia variedad de museos, monumentos, edificios históricos y centros de arte. El Museo de Ciencia y Tecnología ofrece una experiencia directa de la ciencia en acción y la casa de la moneda sudafricana aún tiene una prensa de acuñación que data de 1892 que todavía está en funcionamiento.

La Plaza de la Iglesia y el Teatro Nacional a menudo ofrecen actuaciones nacionales e internacionales. También hay dos reservas naturales, donde los visitantes pueden ver animales salvajes: búfalos, antílopes, guepardos, chacales, jirafas y martas.

Rustenburgo

Rustenburgo, situada en el corazón de la sabana de Bushveld, es una ciudad tranquila. Se halla en la provincia del Noroeste, agazapada entre las faldas de las majestuosas montañas de Magaliesburg. El punto más alto de esta cordillera está a 1,852 metros sobre el nivel del mar, y constituyó un área estratégica en muchas de las batallas que se combatieron en tierra a principios del siglo XIX.

Las principales atracciones de este centro turístico son los viajes en globo, el Valle de las Olas, y una jungla de 25 hectáreas.

Rustenburgo está situada a 30 kilómetros de la espléndida Sun City, considerada una de las zonas turísticas por excelencia en África, donde se encuentra el Palacio de la Ciudad Perdida. Este centro turístico de fama internacional tiene un pulso característico, un ritmo africano muy propio, y no se parece en nada a ningún otro destino del mundo. El Centro Sun City está emplazado en lo más salvaje de la región Noroeste de Sudáfrica, rodeado de montañas y de la indómita majestad del paisaje africano.

Nelspruit

Rodeada por algunas de las reservas más deseadas por los turistas, toda la zona parece un auténtico Jardín del Edén. Su importante industria frutícola y las innumerables cascadas que caen desde espectaculares acantilados hacen que su visita esté más allá de ver un partido de fútbol de nivel internacional.

Esta ciudad se encuentra ubicada en la misma provincia que el Parque Nacional Kruger. Se trata de una de las reservas de animales más famosas de Sudáfrica, y reúne en toda su extensión, un total de 18.989 km2, la fauna más exquisita.

Polokwane

Polokwane suele ser descripta como vibrante, agitada y colorida además de estar rodeada por campos verdes y vistosas montañas.Ésta es la tierra del baobab, el árbol más grande de África.

La zona que rodea la ciudad hunde sus raíces en la mitología y resuena con los ecos de las tierras antiguas. Ha sido testigo de la historia del pueblo mapungubwe, que floreció durante la Edad de Hierro, y de Modjadji, la Reina de la Lluvia.

El Museo al aire libre Bakone Malapa Northern Sotho es una buena introducción a la vida diaria de losbakone, una tribu muy sofisticada que forma parte de los sotho.

El Museo de Polokwane, que se encuentra en la histórica Casa de Irlanda, ofrece exposiciones muy interesantes, entre ellas la historia de la ciudad y sus alrededores. En este museo se pueden contemplar artefactos de la Edad de Piedra y de la Edad de Hierro.

En la Reserva de Polokwane se puede hacer senderismo y excursiones de aventura en vehículos 4×4.

Flora y Fauna

Sudáfrica cuenta con más de 20.000 plantas diferentes, que representan cerca del 10% de todas las especies conocidas del mundo, por lo que es considerada un área particularmente rica en biodiversidad vegetal

Su fauna cuenta con todos los superlativos: el más grande (el elefante africano), el más pequeño (la arpía pigmea), el más alto (la jirafa) y el más rápido (la onza). El país también es reserva de las últimas poblaciones de rinoceronte negro y blanco con sus cuernos intactos. Usted encontrará cocodrilos escondidos en los arroyos del Lowveld y los hipopótamos alborotándose en las regiones costeras del norte. Igualmente rica en aves, desde el avestruz (el pájaro más grande del mundo), la avutarda de Kori (el pájaro volante más grande), así como el flamencos, y los sociables pájaros tejedores.

Mezcla de culturas

La variedad racial del país es muy amplia. A principios del siglo XX el 60% de la población era de raza negra, el 30% de raza blanca y el resto en su mayor parte mestizos o surasiáticos. La religión predominante es la cristiana: 55% de la población protestante, 9% católica. El resto de habitantes son hindúes, musulmanes o de otras confesiones.

A la hora de viajar

Siguiendo las Regulaciones Internacionales de Salud compiladas por la Organización Mundial de la Salud, todos los viajeros que ingresan a Sudáfrica deben presentar la certificación válida de la vacuna de fiebre amarilla.

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