Cataratas del Iguazú

En el norte argentino, donde confluyen las fronteras de nuestro país con las de Brasil y Paraguay, un paraíso terrenal que invita al descubrimiento de cada una de sus cascadas.

Consideradas como una de las 7 maravillas del mundo, este espectáculo único de la naturaleza, impone sus llamativas vistas y deslumbra a turistas de todo el mundo.

Las cataratas del Iguazú se originaron hace unos 200 mil años, en el sitio conocido como el “Hito de las Tres Fronteras” -Argentina, Brasil y Paraguay- donde confluyen el río Iguazú y el río Paraná.

Están localizadas en la provincia de Misiones, en el Parque Nacional Iguazú, Argentina y en el Parque Nacional do Iguaçu del estado de Paraná, Brasil.

Una falla geológica producida en el cauce del río Paraná fue la responsable. Hizo que la desembocadura del río Iguazú quedara convertida en una abrupta cascada de 80 metros de altura.

Esta gran cascada original, se ha convertido en dos grandes arcos sinuosos de 2700 metros de extensión. Según el río, posea más o menos caudal se pueden admirar entre 160 y 260 saltos, que en términos medios serían unos 1500 metros cúbicos de agua por segundo. La violencia de la caída produce una niebla permanente, en la cual los rayos solares conforman múltiples arco iris de inigualable esplendor.

La Garganta del Diablo es el más sobresaliente del conjunto y se encuentra en el curso principal del río. Tres balcones en forma de abanico permiten tener una visión única de esta monumental cascada.

Las visitas presuponen dos recorridos para apreciar las maravillosas vistas: circuito superior y circuito inferior.

El circuito superior ofrece una caminata por el área superior de los saltos. Se trata de 650 metros de recorrido que ofrecen una vista panorámica del conjunto de las Cataratas y del delta del Río Iguazú. Seis amplios miradores y lugares de descanso convierten al paseo en una fuente de energía y relax al contacto con el agua.

En el circuito inferior el visitante se adentrará en una pasarela que se interna por debajo de los saltos, para ir directamente al corazón de las cataratas, este circuito ofrece una experiencia más íntima con el paisaje y un contacto pleno con la naturaleza. En él, se podrá sentir verdaderamente el espíritu de la selva: la humedad, los sonidos, los aromas, el vapor penetrante que se adueña de toda el área. Se trata de un recorrido circular de unos 1700 metros por el que se accede a 8 miradores de gran atractivo.

Isla San Martín

Es la única isla del Iguazú Inferior de múltiple belleza escénica y resguardo de la flora y fauna del Parque. Se accede desde el embarcadero situado en el Paseo Inferior. Desde allí lanchas efectúan el pase a la isla. Se desembarca en una playa de arena en forma de herradura y una vez allí el visitante puede tomar sol y refrescarse en sus orillas.

A través de una escalera de ascenso se accede al sendero que conduce al balcón que esta sobre el espectacular Salto San Martín.

Dentro de la isla se accede a una única formación geológica denominada “La Ventana”, que permite visualizar a la distancia una panorámica de la Garganta del Diablo y los saltos brasileros. Este paseo tiene un grado de exigencia físico “Alto” y demanda para su recorrido unas dos horas aproximadamente; se regresa descendiendo las escaleras al embarcadero de la playa y desde ahí se traslada nuevamente al embarcadero del Circuito Inferior.

Paseo bajo la luna llena

Este magnífico paisaje se aprecia de un modo particularmente bello si se lo mira bajo la luz de la luna llena.

El resplandor del satélite plateado acompaña el viaje a través de la selva bañando todo a su alrededor, y haciendo brillar como pequeñas gotas de plata las aguas del río Iguazú. Los pasos sobre las pasarelas hasta el salto más grande del parque se oyen entre tanto silencio y tanta paz, como acompañando a la calma corriente sobre las rocas oscuras.

En cualquiera de las cuatro estaciones y desde el crepúsculo hasta bien entrada la noche, la luna sorprende con su cambio de color a medida que alcanza su plenitud. Fenómeno que se repite mensualmente, la luna llena inspira a los más románticos y a los poetas para escribir sus versos.

Hay quienes buscan sacar el mayor provecho del baño de la luna entregándose al ejercicio de la meditación, otros renuevan allí sus compromisos de amor y no falta quien derrame algunas lágrimas de significativa emoción al apreciar desde una perspectiva totalmente distinta la caída de agua de la Garganta del Diablo en las noches de plenilunio. En ese balcón, el tiempo pasa desapercibido y las palabras desaparecen y el regreso se hace difícil. Pero la amable luna acompaña otra vez la caminata hasta la Estación Central desde donde se parte.

Tren Ecológico de la Selva.

El Tren de la Selva se diseñó y construyó para el desplazamiento de los turistas en el Área Cataratas del Parque Nacional Iguazú. Es impulsado a gas natural y se ha convertido en uno de los paseos más atractivos del Parque. Fue traído especialmente de Inglaterra, creado por Alan Keef quien construyó máquinas para Parques de Asia y Europa.

Como otra excursión de puede visitar el sendero verde, un antiguo camino que se utilizaba para adentrarse en la selva. Este recorrido de 600 metros de longitud permite al visitante inmiscuirse en el corazón de la vegetación misionera. Durante el recorrido se pueden apreciar aves, animales silvestres, los sonidos dela selva y la vegetación desbordante.

Sendero Macuco

Este sendero de treking es una de las salidas tradicionales para los amantes de la observación de la naturaleza. Una antigua picada de extracción forestal de 3.600 metros de longitud por ambiente selvático. Este pasaje permite acceder a una cascada de 20 metros en plena selva. Es una oportunidad para conocer la vegetación, y avistar macucos, monos aulladores, coatíes, pavas de monte, un sinfín de insectos y ocasionalmente víboras de coral.

Parque Nacional Iguazú

El Parque Nacional Iguazú es un área protegida de la Argentina creado en 1934 con el objetivo de conservar el entorno y la biodiversidad de las Cataratas. Se halla en el extremo norte de la provincia de Misiones, cuenta con una superficie de 67.720 ha, y se encuentra a 17 km de Puerto Iguazú; frente a ella se encuentra el Parque Nacional do Iguaçu, formando entre ambos un área conjunta de más de 2.000 km² protegidos.

La importancia de conservación del área reside en que en ella se protegen especies que están en peligro de extinción como ser: el yaguareté (Pantera onca), ocelote (Felis pardalis), la yacutinga (Aburria jacuntinga), macuco (Tinamus solitarius).

Llama la atención también, la conservación dela flora autóctona con más de 2000 especies: frondosos helechos, bromelias, orquídeas, palmeras y gigantescos árboles que sirven de soporte a una gran variedad de enredaderas trepadoras, que proveen permanentemente de frutos que atraen a monos, coatíes, venados, tucanes, por nombrar solo algunos.

Para no perderse:

– Apreciar el sonido del rugir de las cataratas.

– Sentir la humedad producida por el vapor de agua de los saltos.

– Intentar fotografiar los arcoíris que se forman con la bruma del agua y los rayos del sol.

– Reparar en los contrastes de colores entre el verde de la selva, el azul del cielo, el blanco de la espuma de los saltos y el agua roja de la tierra colorada.

– Prestarle especial atención a los vencejos, una especie de ave que sólo se encuentran en ese lugar y que están adaptados de una potente visión que les permite atravesar la cortina de agua de los saltos y anidar en las rocas que son el soporte geológico de las cascadas.

El origen de su nombre

La denominación Cataratas del Iguazú proviene de dos palabras: la palabra «y» y la palabra «guasu» que en lengua guaraní quieren decir «agua» y «grande», respectivamente.

Patrimonio de la humanidad

En 1984 el sector argentino de las Cataratas, el Parque Nacional Iguazú, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Posteriormente en 1986, el sector de Brasil, que se encuentra en el Parque Nacional do Iguaçu, también fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

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