La prevención y promoción de una buena visión debe implementarse desde la infancia ya que la demora en el diagnóstico de un problema visual deja secuelas futuras.
La visión comienza cuando el ojo recibe la imagen nítida en forma y color; de allí que se trasmite y se interpreta en los centros visuales cerebrales. Cuando existe un problema en la percepción, trasmisión o interpretación de la misma, falla el desarrollo normal de maduración visual. La ambliopía es cuando no conseguimos una buena visión de uno o de ambos ojos y si la causa actúa desde el nacimiento, la ambliopía es profunda y de difícil tratamiento por lo que la principal lucha de los oftalmólogos consiste en combatirla. Según la Dra. Susana Mauro, especialista en oftalmopediatría, es conveniente revisar los ojos de los niños en los tres primeros meses de vida, a veces incluso en las salas de neonatología si son prematuros.
El primer examen del niño apunta a descubrir si existe fijación hacia luces y seguimiento de objetos. Cuando un bebé sonríe es porque fijó, trasmitió e interpretó la imagen y devuelve con su sonrisa el estímulo que se le presenta. Por eso es fundamental hacer un fondo de ojos dilatado al recién nacido, para examinar todas las estructuras oculares. Con este procedimiento, el médico mide el tamaño ocular y se lo compara con grupos etarios de la misma edad y si existen dudas se solicitan tests como el de mirada preferencial para saber cuánto ve el paciente con cada uno de los ojos. También se evalúan párpados, vías lagrimales y estructuras como el puente nasal para descartar falsos estrabismos de los verdaderos. Los estrabismos se refieren a las desviaciones del alineamiento de ejes oculares y necesitan tratamiento precoz para combatir la ambliopía, también llamada ojo vago, a veces con lentes y otras con cirugía de los músculos que movilizan los ojos.
Si en éste examen se capta alguna alteración, por ejemplo cataratas congénitas uni o bilaterales, glaucomas congénitos, malformaciones oculares, tumores de retina y/ o de órbita, infecciones intrauterinas, se orienta a los padres en el tratamiento o seguimiento de la patología. En los niños menores de un año la obstrucción congénita de las vías lagrimales es frecuente, que a veces puede resolverse de forma espontánea o necesitar una recanalización quirúrgica bajo anestesia general.
Entre los motivos más frecuentes de consulta se encuentran la desviación frecuente de alguno de los ojos, lagrimeo, aparición de lagañas, ojos rojos, pupila blanquecina. También cuando el chico se acerca mucho a la pantalla del televisor o al papel cuando escribe, dolores de cabeza al leer o escribir, guiñar los ojos, rascarse los ojos con frecuencia, diferencias de visión al taparse los ojos y caída de los párpados superiores.
En la detección de estos trastornos es fundamental el papel de los padres y del oftalmólogo, ya que un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado permiten que los hijos tengan una buena visión durante el resto de su vida.
Controles según edades
El niño debe ser revisado en la etapa pre escolar, entre los tres y cuatro años. Es un método relativamente sencillo y se lo aborda fácilmente con escala de dibujos, donde se determina que visión existe; ya que la dificultad visual bilateral es más llamativa para los papás, y no así cuando es unilateral, ojo ambliope o vago, que pasa desapercibido. Es importante que se identifique la causa y trabajar en ella, acota la oftalmóloga. Generalmente los vicios de refracción son los más frecuentes de encontrar, entre ellos podemos mencionar las miopías, astigmatismos e hipermetropías.
Los equipos de trabajo se enfocan en las familias riesgo, es decir padres que usan lentes o han sido operados para no usarlos. Un dato de relevancia es que los chicos suelen humanizar rápidamente el uso del anteojo debido en gran parte a que el mercado actualmente ofrece materiales seguros para los cristales y marcos siliconados diseñados ergonométricamente, para no limitar juegos ni otro tipo de actividad social de un niño de corta edad.
Muchas veces se completa el uso del anteojo con parchecitos para estimular al ojo vago. Este tratamiento, considerado como el más satisfactorio, debe ser corto, eficaz, enérgico e indelegable del grupo familiar íntimo, para conseguir contener al niño en los primeros días de su uso y así emparejar la agudeza visual del chico.
Es muy común el hallazgo de niños repitentes o con trastornos en el aprendizaje o rechazo al mismo cuya base es un déficit visual no detectado a tiempo y que a veces con la sola corrección de la visión mejora notablemente su condición en la escuela. Se estima que entre el 15% y el 30% del fracaso escolar se puede atribuir a problemas de visión. La mala caligrafía, las faltas de ortografía o la dificultad para leer pueden ser consecuencia de problemas de enfoque o de percepción, muy difíciles de detectar sin ayuda médica. La doble escolaridad, el estudio, los chicos frente a la computadora son factores que influyen. En esta etapa se monitorizan fundamentalmente signos de cansancio visual a través de cefaleas, enrojecimiento, lagrimeo, orzuelos a repetición. En estos casos la ayuda varía desde anteojos a series de ejercicios que refuerzan el sistema muscular.
Además, a esta edad la colaboración del niño para el examen es amplia, por lo que junto a un lenguaje más desarrollado, las posibilidades de un diagnóstico precoz son mucho mejores promoviendo una excelente visión para que los niños lleguen al colegio y desarrollen una escolaridad feliz.
Signos de alerta:
– Consultar precozmente si en las pupilas de los niños recién nacidos, aparecen sus reflejos en las fotografías o cualquier manchita blanca que se perciba en ellas.
– Si presenta desviación de los ojos, mirar si siempre es el mismo ojo o si alterna espontáneamente, y con qué frecuencia lo repite. Si guiña algunos de sus ojos.
– Si existe lagrimeo, enrojecimiento y sensación de ardor cuando el niño fija mucho, por ejemplo frente a pantallas de computadoras. Padecimiento de cefaleas, cuando vienen del colegio, sobre todo en las dobles escolaridades.
• En Mendoza se hace mucho hincapié en el aspecto preventivo, donde se estableció por ley y es el pediatra quien pide este tipo de exámenes. El pediatra deriva la consulta al oftalmólogo.
• La prevención se basa en hablar mucho con los padres, realizar campañas radiales y publicaciones en revistas. La promoción y las campañas de prevención masivas y gratuitas son fundamentales en hospitales y colegios.
• El colegio ha tomado la postura de pedir el certificado
Agradecimiento
Dra. Susana Mauro
Oftalmóloga Infantil
Contacto: Centrovisión Mendoza

