Salud a pleno

por Marina Lima

El cuidado de la piel y una nutrición sana permiten vivir el verano sin mayores riesgos ni complicaciones. Te proponemos algunas pautas saludables para tener en cuenta.

Como primera medida, resulta fundamental no cambiar la estructura de la dieta por más que sea verano. Hay que respetar una alimentación balanceada y equilibrada. Lo que debemos saber es que, debido al calor, tenemos mayores posibilidades de deshidratación. Por ello es recomendable beber una mayor cantidad de líquido, y priorizar el consumo de alimentos frescos, en particular verduras y frutas, ya que son ricas en agua, vitaminas y minerales, y sirven para rehidratarse.
Sin embargo, los alimentos básicos como los cereales, lácteos, carnes y aceites no deben eliminarse de la dieta. Cada uno de ellos aporta un componente primordial para una buena nutrición, ya sea calcio, hierro, o proteínas, y no se debe descuidar ningún aspecto.
Consejos nutricionales
Entre los consejos de las guías alimentarias se destacan:

1. Comer con moderación e incluir alimentos variados en cada comida.
2. Consumir todos los días leche, yogures o quesos. Es necesario en todas las edades.
3. Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color.
4. Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas, retirando la grasa visible.
5. Preparar las comidas con aceite preferentemente crudo y evitar la grasa para cocinar.
6. Disminuir el consumo de azúcar y sal.
7. Consumir variedad de panes, cereales, pastas, harinas, féculas y legumbres.
8. Disminuir el consumo de bebidas alcohólicas y evitarlo en niños, adolescentes, embarazadas y madres lactantes.
9. Tomar abundante cantidad de agua potable durante todo el día.
10. Aprovechar el momento de las comidas para el encuentro y diálogo con otros.

Alimentos no recomendados

La nutricionista Martina Cerván recomienda evitar las grasas, y en lo posible elegir quesos descremados y cortes de carne magros. Por otro lado, aconseja que todos aquellos alimentos enlatados sean ingeridos eventualmente, es decir, que se consideren como algo “extra” en la dieta, por su alto contenido en sodio.
Para lograrlo es conveniente planificar un menú semanal, y en base a ello realizar las compras. De este modo se puede diagramar una dieta variada, evitando comer siempre lo mismo, y aumentando la cantidad de alimentos frescos. Otro aspecto clave es comprar todo aquello que necesite heladera al final del recorrido, evitando de este modo que pierda la cadena de frío.
Tips de alimentación para la playa
• Llevar la comida en una conservadora, y estar seguros de que mantiene la temperatura. Es desaconsejable que los alimentos pierdan el frío.
• Tratar de llevar adelante una dieta variada, no comer todos los días sándwich.
• En caso de querer comer sándwich, variar el contenido, no deben estar siempre hechos con fiambre, se puede intercalar pollo, carne fría, huevo, lechuga, tomate, entre otros. También es aconsejable reducir la cantidad de pan, utilizando rodajas finas.
• Llevar yogures, frutas, o armar recipientes herméticos con ensaladas individuales
El principal problema de ingerir alimentos que hayan perdido la cadena de frío es que puede derivar en una gastroenteritis, lo cual es más peligroso en chicos y personas ancianas.
Hidratación permanente

La ingestión de agua es sumamente importante ya que cumple un factor importantísimo en la hidratación, especialmente en verano, cuando las temperaturas son elevadas. El valor energético del agua es nulo, es decir tiene cero calorías, y aunque su aporte en minerales, tales como calcio, magnesio, flúor, fósforo, etc., es mínimo, cumple un aporte necesario. El aporte hídrico es indispensable a la hora de realizar ejercicio, sobre todo si es de larga duración. La hidratación debería realizarse antes, durante y después del ejercicio físico. También el agua cumple un factor importante en aquellas personas que estén realizando algún tipo de dieta para perder peso, agrega la especialista.

Por otro lado, bebidas como el té, café y mate está muy arraigadas en nuestra cultura, formando parte de nuestras relaciones sociales, en las que compartimos nuestros encuentros con familiares, amigos, compañeros de trabajo. Estos líquidos deberían ser ingeridos con moderación, ya que son bebidas estimulantes. El té tiene a su favor una cantidad de antioxidantes y micronutrientes, los cuales podrían reducir levemente el riesgo cardíaco y renal, mientras que la yerba mate es rica en polifenoles, un antioxidante con gran poder para levantar las defensas en el organismo, protegiéndolo de la destrucción celular.

Por su parte, la leche suministra importantes aportes de Vitaminas D y calcio y es el primer alimento que recibimos desde que nacemos. No deberíamos pensar que sólo debería ser ingerido por los niños ya que está demostrado que su ingestión favorece a personas de todas las edades. Por lo tanto es aconsejable el consumo de leche descremada (a partir de los 2 años), fermentada y/o yogur.

Sin embargo, es importante saber que tanto las bebidas isotónicas, altamente recomendadas para deportistas, los zumos de fruta y las bebidas energéticas no son en absoluto recomendables e influyen de distinta forma en cada organismo según la cantidad de consumo.
Protección de la piel
Tomar sol y broncearse suelen ser denominadores comunes durante los meses de verano. Hay que recordar que debemos hacerlo con precaución ya que nuestra piel puede correr peligro no sólo de quemarse sino de padecer cáncer de piel.

Al exponerse al sol siempre hacerlo con protección solar con un mínimo de factor 15. Usar un factor de más baja denominación no significa que la piel se volverá más morena sino que el tiempo de protección será menor. Por lo tanto, a mayor factor de protección, mayor será el tiempo de protección de nuestra piel.
Es recomendable aplicar la crema media hora antes de la exposición con la piel seca y extendiéndola bien. La aplicación debe repetirse cada dos horas.
Si la protección no es resistente al agua volver a aplicar la crema una vez seco.
Otra sugerencia es evitar la exposición al sol entre las 12 y las 16 horas ya que es la porción horaria en la que el sol es más nocivo para nuestra piel puesto que incide más directamente. Utilizar lentes para el sol que contengan UV permite proteger nuestros ojos.
Por último, recomiendan empezar las exposiciones poco a poco y no exponerse durante horas el primer día. Comenzar con 10 minutos e ir aumentando el tiempo paulatinamente sin sobrepasar las dos horas continuadas de exposición al sol.

Así, la entrevistada sostiene que “a medida que se acerca el verano aumentan los cuidados que requiere la dermis, ya que los rayos solares son los mayores agresores de nuestra piel y el principal factor de su envejecimiento. Una alimentación equilibrada y una buena hidratación protegen nuestra piel. Si se sigue una dieta que asegure el aporte correcto de todos los nutrientes básicos, podremos mantenerla en perfecto estado de salud, siempre y cuando no la sometamos después a baños de sol intenso sin ningún tipo de protección”.

Agradecimiento:
Ivana Martina Cerván
Nutricionista
Mat. Prof:895
Contacto: (0261)15613112

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