Venecia es una ciudad única en el mundo que todos quieren visitar. Una fotografía de su grandioso pasado son las calles y callejuelas, los puentes, las plazas y los patios, que siempre asombrarán.
El centro histórico de Venecia está formado por 118 pequeñas islas con más de 400 puentes que las unen y forman un único territorio, dividido en seis antiguos distritos administrativos o “sestiere”, tres a cada lado del Canal Grande.
El “sestiere” de San Marcos, con la majestuosa basílica y el elegante Palacio Ducal, es uno de los lugares con más turistas y el más caro de la ciudad. Al norte de San Marcos, está el “sestiere” de Cannaregio y al este, el de “Castello”, los dos son barrios residenciales, tranquilos e interesantes de ver.
En el otro lado del Canal Grande, están los “sestieri” deDorsoduro, Santa Croce y San Polo, éste último es el más vivo y comercial en esta parte del canal. Cada “sestiere” tiene sus particularidades y es interesante descubrir sus encantos. El Canal Grande, que los venecianos llaman el “Canalizzo”, es la calle principal de Venecia. Es de unos 4 Km. y divide la ciudad en dos: la parte este, que tiene tres “sestieres”, y la oeste, con otros tres “sestieres”. Tiene tres puentes: degli Scalzi, de Rialto y dell’Accademia.
Desde que Venecia se convirtió en una potencia, este canal ha sido la vía principal para el transporte de la ciudad: antiguamente estaba lleno de barcos que iban hasta Rialto. Hoy, en cambio, navegan “vaporettos”, góndolas y lanchas que van y vienen de una orilla a la otra para que los turistas puedan admirar los preciosos palacios de las dos riberas.
Estos palacios fueron construidos en un periodo de unos quinientos años y algunos son espléndidos ejemplos de arquitectura veneciana que nadie puede perderse si visita esta ciudad.
Los edificios que hay que ver son tantos que sería necesario recorrer el canal más de una vez, por esto aconsejamos verlo al menos una vez de día y otra de noche.
Antiguamente, se celebraban regatas, fiestas y juegos, hoy, en septiembre, se organiza la Regata Histórica, una espectacular procesión de barcas históricas con la tripulación vestida con trajes de época. El mejor modo para ver bien el Canal Grande es en góndola o en “vaporetto”, que va despacio, tarda unos 40 minutos, para que la gente pueda apreciar las diferentes iglesias y los muchos palacios.
PALACIOS Y PUENTES
Venecia está construida sobre un conjunto de islas cercanas unidas por puentes que, con las orillas, las calles (que son muy estrechas) y los campos (las plazas de la ciudad), forman una red de recorridos peatonales para desplazarse por la ciudad.
Junto a las iglesias más importantes, suele haber Escuelas, que son cofradías laicas que elegían un Santo Protector y a las que adherían los ciudadanos de Venecia. La cofradía celebraba la fiesta de su Santo Protector con una procesión. El 25 de abril, el día de San Marcos, todas las escuelas desfilan hasta la basílica.
LAS IGLESIAS
En Venecia hay más de 50 iglesias. Las más importantes, después de la Basílica de San Marcos, son la imponente basílica de “Santa Maria Gloriosa dei Frari” y las iglesiasde “San Zaccaria”, de “Santi Giovanni y Paolo” y la de “Santa María della Salute”. Normalmente, las iglesias abren por la mañana de 9:00 a 12:30, y por la tarde desde las 15:30 hasta las seis o las siete.
LOS MONUMENTOS
De los muchos monumentos, los más visitados y espectaculares están en la Plaza San Marcos y son la Basílica de San Marcos, consagrada al legendario padrón de la ciudad, y el Palacio Ducal, que antiguamente era la residencia del dux. Habría que visitar también la Galería de la Academia, la Basílica de “Santa María Gloriosa dei Frari” y el Arsenal, que en el pasado era el centro de la potencia marítima de la ciudad.
LAS PLAZAS, LOS CAMPOS Y LOS “LOS CAMPIELLI”
En Venecia, la única plaza que se puede definir como tal es Plaza San Marcos. Los demás espacios abiertos se llaman campos o “campielli”, si son más pequeños y están rodeados de casas.
Se llaman así porque antiguamente los venecianos usaban estos espacios para cultivar.
LOS MERCADOS
Rialto es la zona de los mercados venecianos, los puestos de fruta y verdura están al oeste del puente y la “Pescheria”, el mercado de pescado, está a lo largo del Canal Grande. En las calles de la zona hay tiendas de comida que venden productos italianos típicos como aceite de oliva, pasta, queso, embutidos, algunas famosas son Aliani o la Droguería Mascari en el “sestiere” deSan Polo. Para comprar dulces, les aconsejamos la Pastelería Marchini en San Marcos, la mejor de Venecia.
LOS MUSEOS
Muchos de los tesoros de la ciudad están custodiados en los museos. El más importante es la Academia, donde se encuentran obras maestras de la pintura veneciana. También son importantes el Museo Correr y el Museo del “Settecento veneziano”, que se encuentra en el Palacio “Ca’Rezzonico”. Mientras que en la escuela de San Rocco y en la de San Giorgio degli Schiavoni se encuentran muchas obras renacentistas.
UN POCO DE HISTORIA
Aunque al principio del cristianismo la laguna ya estuviera poblada por pescadores y cazadores, la verdadera colonización es del siglo V, cuando los habitantes de la tierra firme se trasladaron a las islas para escapar de las invasiones de los bárbaros, primero de los hunos y luego de los Longobardos. La confederación de la Laguna no era independiente, sino que le debía fidelidad al Imperio Bizantino, y el año 812 pasó a ser una de sus provincias. Constantinopla le concedía a Venecia privilegios porque era un punto importante para el comercio entre Oriente y Occidente. Cuando Carlomagno y el emperador de Bizancio firmaron el tratado de Aquisgrana, la influencia de Bizancio se vio muy reducida, como demuestra el hecho que el año 828 los venecianos le robaron a Alejandría el cuerpo de San Marcos, al que nombraron patrón de la ciudad, sustituyendo a San Teodoro. En el año 1000, el dux consiguió frenar muchos asaltos de piratas eslavos, y esta victoria se celebró con las bodas entre Venecia y el Mar, para confirmar su supremacía en auge. El poder de
Venecia aumentó mucho gracias a las cruzadas, sobre todo con la cuarta, en 1204, en la que los venecianos utilizaron a los cristianos como mercenarios para derrotar a Constantinopla. Después de esta victoria, Venecia se aseguró el control del comercio y se convirtió en una de las potencias más importantes de la época.
En 1453, Constantinopla cayó en manos de los turcos y los venecianos perdieron muchas posesiones. Con la llegada de Colón a América en 1492 y con la nueva ruta marítima hacia las Indias de 1500, Venecia empezó a perder el monopolio del comercio. En los siglos posteriores, la alianza entre España y Portugal, el auge comercial de Génova y las derrotas ante los turcos, debilitaron todavía más a la República Veneciana, que aún así consiguió mantener su independencia hasta la llegada de Napoleón en 1797. Más tarde, con el tratado de Campo Formio, Napoleón entregó la ciudad al Imperio Austro-Húngaro y se repartieron sus posesiones. Venecia pasó a pertenecer al Reino de Italia tras la tercera guerra de independencia en 1866.