Un recorrido para embelesarse con la Ciudad de la Luz. Monumentos, museos, barrios famosos y atracciones para todos los gustos.
Enamorarse de Paris es inevitable. No por nada, millones de visitantes llegan a cada año y gran parte de ellos la eligen para quedarse a vivir. Su arquitectura atrae, su arte emociona y su ambiente bohemio invita al relax.
Pararse a la orilla del Sena o hacer un recorrido en barco por sus aguas es comparable a estar en el paraíso. En esta nota proponemos un recorrido por cada uno de sus puntos más importantes para no perderse de ningún detalle de esta ciudad de ensueño.
Adentrarse en París
A diferencia de otras grandes ciudades europeas, París no tiene un “centro” definido alrededor del cual se expande la urbe, más bien toda la metrópoli es “centro”, y esto se debe a que la capital no ha ido absorbiendo los pequeños poblados que se encontraban en las afueras, sino que éstas han mantenido su independencia administrativa.
Su aspecto antiguo y clásico, hace parecer que un paseo por París es un paseo por un lugar donde el tiempo no existe, donde pese al bullicio y al movimiento propio de una de las ciudades más importantes del mundo, se tiene la sensación de encontrarse en en un lugar que no ha cambiado durante décadas o incluso siglos.
El sobrenombre de “Ciudad de la Luz” se debe a que Paris fue la primera en dotar a sus calles y edificios importantes de luz eléctrica, lo que causó admiración en todo el mundo, aunque este nombre también podría deberse perfectamente a que ha sido también la luz del mundo y una metrópoli adelantada a su tiempo como muestra el hecho de que aquí se fraguaron los derechos del hombre, y los principios de libertad, igualdad y fraternidad, principios aún presentes.
Museos
Para los amantes del arte, París será sin duda un edén que les dejará impresionados por la cantidad y calidad de sus museos, ya que aunque la presencia de uno de los principales del mundo como es el Louvre, ya justifica por si sola una visita a París, la oferta museística de la capital francesa dista mucho de acabarse ahí.
Sin dudas, el Louvre es la joya de la corona de los museos parisinos, un lugar donde se pueden pasar días enteros descubriendo y admirando maravillosos lienzos, esculturas u objetos herencia de civilizaciones pasadas. Si la idea es simplemente “ver lo principal” por falta de tiempo, el visitante lo tendrá difícil para elegir qué es “lo principal”, aunque desde luego imprescindibles deben ser sin duda la visita a La Gioconda o Mona Lisa, la contemplación de la Batalla de Samotracia y el Código de Hammurabi.
El segundo en importancia es el Museo d´Orsay. Situado enfrente del Louvre, en una antigua estación de tren, al otro lado del siempre presente Sena, d´Orsay recoge una extensa e importante colección de arte moderno, siendo uno de los principales referentes del mundo en este sentido.
La Torre Eiffel de Paris es el ícono más reconocible de esta inolvidable ciudad. Muchos la han visto en fotos o en documentales, pero cuando se vislumbra por primera vez es inevitable quedar impresionado y maravillado por su inmensidad y esplendor.
Subir a la Torre Eiffel es una visita obligada, algo que todo aquel que visita Paris debe hacer, ya que si no se sube es casi como si no se hubiese estado allí.
Para subir tenemos diferentes opciones: los más deportistas podrán utilizar las escaleras (1665 escalones ni más ni menos), y para los demás (la mayoría) existen ascensores que nos podrán dejar bien en el primer, o bien en el segundo piso, una opción muy poco recomendable para aquellos que padezcan de vértigo, especialmente si corre algo de viento.
Por la noche la torre permanece siempre iluminada, y cada media hora (o una hora dependiendo de la época del año) luce por espacio de 10 minutos una iluminación centelleante que constituye un verdadero espectáculo, siendo posible presenciarlo desde cualquier lugar de la ciudad y sus alrededores.
Notre Dame
La Catedral de Notre-Dame es la iglesia más conocida de París sin duda alguna, siendo la obra por excelencia representativa del estilo gótico a nivel mundial.
Su privilegiada locación, bordeada por el Sena y con jardines por delante y por detrás, hacen que la catedral pueda ser observada en su totalidad por el visitante, que podrá inmortalizar su visita con bellas fotografías desde cualquiera de los puentes que cruzan el río, pudiendo destacar la expresividad de sus célebres gárgolas, o desde la parte de atrás, donde destacan las altas agujas que coronan su “tejado”.
La construcción de la catedral se llevó a cabo entre los siglos 12 y 14 y el proyecto es de Maurice de Sully. El interior no es tan impresionante como el exterior pero resulta ciertamente atractivo entrar a la catedral y ponerse en el pasillo central de la iglesia cara al altar, observando toda su grandeza e inmensidad.
Montmartre
En lo alto de la Colina de Montmartre, coronando la ciudad de París, se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón blanca y resplandeciente, que parece vigilar y controlarlo todo.
Saliendo de la iglesia se puede visitar el tradicional barrio de Montmartre, uno de los que mayor encanto tiene en París. Sus calles en cuesta, sus escaleras, y sus inconfundibles y acogedores cafés, hacen de este “cuartiere” una cita inexcusable para el turista.
Uno de sus principales atractivos es la Plaza central, ya que aparte de su singular composición, con restaurantes y terrazas por todos lados, se destaca la presencia masiva de pintores, artistas urbanos que acuden allí a pintar, hacer retratos a todo aquel que lo desee o vender sus obras en plena calle. Precisamente esta afluencia de artistas hace que a Montmartre se le llame a menudo el “Barrio de los Pintores”.
El Arco del Triunfo es, después de la Torre Eiffel, el monumento más representativo de la ciudad de París, y al igual que la Torre, impresiona bastante más al verlo en realidad que al verlo en fotos.
El Arco está situado en la Plaza de la Estrella, Place de l´étoile, punto de partida de varias avenidas importantes de la capital francesa, entre ellas la más célebre de la ciudad y quizás también la más célebre del mundo, la avenida de los Campos Elíseos o en francés Les Champs-Élysées.
La avenida es un lugar siempre concurrido y abarrotado de gente, y es el lugar favorito de los parisinos para comprar, ir al cine o tomar algo en una de sus terrazas, siempre completas de turistas. Aquí está el famoso Lido de París, un gran número de cines y un sinfín de galerías comerciales, restaurantes y hoteles.
Por la noche, como no podía ser de otra forma, en los Campos Elíseos y alrededores es posible encontrar discotecas, y además los cines suelen abrir hasta tarde.
Barrio Latino
El Barrio Latino, situado a escasos metros de Notre Dame, es uno de los lugares más animados sobre todo en la tarde-noche parisina. Lo forman una serie de pequeñas calles y callejuelas donde no hay más que bares y restaurantes de todos los lugares del mundo y para todos los bolsillos, pudiendo tener en pocos metros distintos restaurantes: griegos, italianos, chinos o japoneses, y pubs irlandeses junto a típicos pubs al más típico estilo fashion parisino.
El Barrio Latino es un lugar donde es muy agradable pasear, y donde el no conocer la lengua francesa no suele ser un gran inconveniente, ya que está atestado de turistas.
La Ópera
La Ópera de Paris (conocida como Opera Garnier, o como “La Opera Antigua”, ya que existe una nueva en la histórica Plaza de la Bastilla) es uno de los edificios más bellos y representativos.
Este edificio se sitúa como elemento central en la Plaza de la Opera, a la que da nombre y fue construido por el arquitecto Charles Garnier entre 1861 y 1874 por orden de Napoleón III, quien por ironías del destino no llegaría a ver la inauguración del teatro-ópera en 1876, con la ópera Jeanne D´Arc, de Mermet.
Más que un lugar para disfrutar de la ópera, el edificio era un lugar de prestigio, un círculo elitista donde burguesía y aristocracia acudían a lucirse.
Versalles
A media hora de París, se encuentra la ciudad de Versalles, famosa por albergar uno de los palacios más bellos e importantes del mundo, y símbolo del poder absolutista de los monarcas franceses y en especial de Luis XIV, el principal artífice de que este sitio sea lo que es.
Versalles además es un lugar histórico, ya que aquí se fraguó y comenzó la Revolución Francesa, y ciento veinte años más tarde se firmó el Tratado de Versalles, que supondría el fin de la I Guerra Mundial.
EuroDisney
Paraíso de niños y mayores, el parque Disneyland Paris es un atractivo tan fuerte por sí solo como para que miles de personas capaces de recorrer miles de kilómetros solo por visitar este mágico lugar donde las atracciones conviven con los míticos personajes de Disney en un entorno donde la fantasía y la leyenda se mezclan con la realidad.
La Defense
La Defense está considerado el principal centro de negocios y actividad empresarial no solo de París, sino de todo Francia.
Cuando uno llega a la Defense y sale del metro o bien de la terminal de autobuses, se encuentra en mitad de una gran explanada de cemento, a cuyos laterales se encuentran modernos centros comerciales, y detrás de estos, un sinfín de torres y enormes rascacielos acristalados, característicos de una arquitectura moderna, y con mil formas distintas, de manera que parecen competir entre sí para ver cual es el más bello y original. Esta arquitectura puede que no sea del agrado de los amantes de lo más clásico, si que suele impresionar y asombrar a la mayoría de los visitantes que acuden allí.
En cualquier caso existe un peculiar edificio que por sí solo bien merece acercarse hasta allí, el llamado Grand Arche de la Défense, “El Gran Arco”, un moderno edificio en forma de arco que preside como si fuese un altar la explanada de la Defense.
Sobre Francia…
Francia es un país con una gran diversidad cultural que se amplio y desarrollo a través de los siglos. Es cuna de los escritores y pensadores más influyentes del continente como Descartes, Pascal, Rousseau, Voltaire, Balzac, Flaubert y Sartre.
Su gastronomía es sinónimo de refinamiento, la cocina y la buena mesa forman parte de la cultura y del estilo de vida de los franceses.
Paris de Noche
La noche es el momento perfecto para hacer muchas cosas imprescindibles en París: una cena romántica, un crucero por el Sena contemplando las iluminaciones de la Ciudad de la Luz, asistir a un espectáculo único en el mundo como pueda ser el del Moulin Rouge, o simplemente darse un paseo por lugares siempre animados como el Barrio Latino o los Campos Eliseos.