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Fundación Conin

La vida y obra del Dr. Abel Albino, reconocido pediatra mendocino, es un abanico de oportunidades y desafíos planteados a lo largo de su trayectoria. Un recorrido por su incansable tarea contra la desnutrición infantil le abre las puertas para una futura nominación como Premio Nobel de la Paz.

El Dr. Albino nació en el año 1946 en Buenos Aires y en 1972 se graduó con el título de médico en la Universidad de Tucumán. Al año siguiente viajó a la República de Chile para especializarse en pediatría, donde conoció al Dr. Monckeberg, quien lo contactó por primera vez con la problemática de la desnutrición infantil. En 1987 se doctoró en medicina en la Universidad Nacional de Cuyo y en 1992 viajó a España para estudiar Biología Molecular en la Universidad de Navarra. A pesar de sus grandes logros académicos, Abel no estaba en paz porque veía las diferencias tremendas que existían entre Europa y Argentina.

Albino anhela los momentos en que Argentina era una gran nación destacando que a principios del siglo pasado nuestro país era la séptima economía del mundo. Entre sus referentes se encuentra el ex – presidente Domingo Faustino Sarmiento, y resalta una de sus tantas frases célebres: “tenemos que combatir la pobreza y la ignorancia porque la pobreza se vende y la ignorancia se equivoca”.

Además comparte el pensamiento de Perito Moreno: “Yo soy un hombre que está convencido, que pertenece al grupo de aquellos que han nacido para servir a la Patria”.
Mientras estaba en España relata que un día él iba caminando por una calle interna de la Universidad y encontró un periódico tirado en una acequia y ahí empezó su preocupación por la gente. En este diario había una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta en la que le preguntaban qué era la paz y ella decía: “el fruto de mi silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz”.
Fue en ese momento donde Albino se sintió feliz por primera vez y pensó que él tenía que servir. Así renunció al hospital aduciendo que él estaba haciendo una especialidad del futuro, biología atómica, molecular e inmunología, que era el futuro de la medicina pero en realidad sentía que él era hijo de un país que no tenía solucionado su pasado. En su interior sabía que podía subirse al tren del desarrollo y salvarse él mismo, pero era consciente de que había un montón de gente que se iba a quedar y en el fondo del corazón su especialidad pediátrica le dictaba que si había un chico que lo necesitaba, lo correcto, lo honorable era volver a la Argentina.

Entonces regresó a nuestro país, sabía que tenía que servir pero no sabía ni a quien ni cómo. En 1992 volvió a Europa con posibilidad de que lo contrataran y en esa oportunidad escuchó al Papa Juan Pablo II en el Vaticano, quien pedía servir a los más pobres. “Hay que cambiar a la sociedad desde adentro, hay que convencer a las cabezas más instruidas para que se sumen a esta cruzada, hay que santificar el trabajo”, esa era su prédica, subraya el pediatra refiriéndose al ex-papa.
Así renunció por segunda vez a Europa y en Mendoza organizó un curso junto al Prof. Mönckeberg de Chile quien habló de la única debilidad mental que se puede prevenir, que se puede revertir, que es la del desnutrido.

FUNDACIÓN CONIN

A principios de la década del noventa en América Latina existían un 40% de familias que vivían en la pobreza crítica y un 20% de familias que vivían en la pobreza absoluta. Es esa pobreza que no le posibilita al individuo ganar todos los días lo que necesita para comer y que eso compromete a 60 millones de niños, quienes además tienen sus necesidades básicas insatisfechas, tienen sus capacidades mentales disminuidas.
Con estas cifras y una notable preocupación por la desnutrición infantil, el Dr. Abel Albino fundó CONIN (Cooperadora de la desnutrición) en la Ciudad de Mendoza en septiembre de 1993, siguiendo el exitoso modelo implementado por el Prof. Dr Mönckeberg en la República de Chile. El modelo chileno (Centro de Tratamiento) fue complementado en Mendoza con

Centros de Prevención.

• Centro de Recuperación Nutricional “Madre Teresa de Calcuta”
Las Heras – Mendoza
• Centro Modelo de Promoción Humana y Prevención de la Desnutrición Infantil “El Plumerillo”
Las Heras – Mendoza
• CONUTRIN – Rivadavia – Mendoza

Además existen centros en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, La Pampa, Tucumán, Salta y Tierra del Fuego.

CONIN está organizada como una fundación sin fines de lucro y habilitada para recibir donaciones deducibles del impuesto a las ganancias. Además está inscripta en el “Registro Único de Organizaciones Administradoras” del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación

Metodología CONIN

En CONIN se trabaja en la prevención y recuperación de la desnutrición infantil centrando su accionar en tres pilares básicos: Docencia, Asistencia e Investigación.
Docencia:
Constituye la esencia, el fundamento y la característica más destacada de CONIN; se dirige principalmente a la prevención de la desnutrición, promoviendo el desarrollo integral de la familia. El abordaje tiene un doble objetivo: lograr que la mamá satisfaga las necesidades de sus hijos y eleve sus expectativas culturales y sociales.

Asistencia:

La prioridad es asistir a los beneficiarios a través de diversos programas para satisfacer sus necesidades, promoviendo fundamentalmente el ejercicio de esfuerzos mancomunados, tanto de las familias como de la Institución.

Investigación:

Su objetivo es realizar investigación científica sobre la problemática de pobreza y desnutrición, que permitan difundir la actividad de la Institución, pretendiendo demostrar y cuantificar el impacto que tienen las estrategias implementadas, luchando contra el hambre, priorizando la educación y protegiendo y promoviendo la salud.

Red de Centros CONIN

Desde el año 1993, CONIN ha demostrado que su modelo es efectivo y exitoso, por ello distintas asociaciones se han sumado, adoptando la Metodología CONIN en materia de prevención de la desnutrición infantil y promoción humana. Actualmente, CONIN lleva replicados más de 40 Centros de Prevención distribuidos en 15 provincias de la Argentina y cuenta con más de 20 centros que se encuentran en formación. También existen organizaciones en Paraguay, en Perú y en Gambia (África Ecuatorial) que tomaron al Centro de Prevención y Promoción Humana “El Plumerillo” de Mendoza como modelo y aplican la misma metodología. Es importante mencionar que esta fundación creó el primer hospital de desnutridos de la República Argentina y el Primer Centro de Prevención de Desnutrición del Mundo.

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