La arquitectura del rompimiento

El movimiento deconstructivista se caracteriza por abandonar la verticalidad y la horizontalidad, utilizar rotaciones sobre ángulos pequeños y descomponer las estructuras clásicas generando edificaciones de apariencia caótica.

La arquitectura deconstructivista no representa un movimiento, no es un credo, ni tiene reglas de obligado cumplimiento.

Es la confluencia en la obra de unos cuantos arquitectos importantes, de enfoques similares que dan como resultado formas parecidos. Es una concatenación de tendencias afines en varios lugares del mundo.

Podría caracterizarse por ser la arquitectura del rompimiento, de la dislocación y distorsión, abandona la verticalidad y la horizontalidad, utiliza rotaciones sobre ángulos pequeños y agudos, descompone las estructuras hasta un caos aparente y la desnuda para aparentar objetos no terminados.

El deconstructivismo incluye ideas de fragmentación, procesos no lineales, procesos de diseño, geometría no formal, negando polaridades como la estructura y el recubrimiento. La apariencia visual de los edificios de este estilo se caracteriza por un desorden controlado. Muchos críticos ven esto como un mero ejercicio formal con poco significado social, hay incluso quienes lo ven como monstruos que se alzan en la ciudades, consideran así a las obras deconstructivistas por el hecho de no ser “normales”.

En esta tendencia se mezcla la falta de restricciones del arte con algo tan concreto e inamovible como son las leyes de la física, pues si se construye un edificio, este tendrá que mantenerse en pie, sin embargo es la sensación que arrojan la que no sólo perciben los eruditos en arquitectura ni solo los profesionales en construcción, sino la gente, adultos o jóvenes, profesionales o no, quienes sienten el impacto de algo que fascina por el simple hecho de ser diferente a todo lo que vieron.

Como las formas no salen de la nada, sino que están visiblemente relacionadas con formas preexistentes, no es extraño que las propuestas de la arquitectura deconstructivista puedan venir del constructivismo ruso de la segunda y tercera década de este siglo.

Este movimiento se constituyó como un hito clave en el que la tradición arquitectónica, por ser tan radicalmente torcido que abrió una fisura a través de la cual ciertas posibilidades arquitectónicas inquietantes fueron visibles por primera vez.

Sus comienzos

La arquitectura siempre ha sido una institución cultural central a la que se ha valorado sobre todo por proveer orden y estabilidad. Estas cualidades se entienden como producto de la pureza geométrica de su composición formal.

El arquitecto ha soñado siempre con la forma pura, con producir objetos en los que toda inestabilidad o desorden hayan sido excluidos.

Cualquier desviación del orden estructural, cualquier impureza, se entiende como amenaza frente a los valores formales representados por la armonía, la unidad y la estabilidad, y por tanto se aísla de ella, tratándolo como puro ornamento.

Sin embargo, los proyectos descontructivistas representan una sensibilidad diferente, en la que el sueño de la forma pura ha sido alterado. El sueño se ha convertido en una especie de pesadilla.

La deconstrucción no es demolición o disimulación. Si bien hace evidentes ciertos fallos estructurales dentro de estructuras aparentemente estables, estos fallos no llevan al colapso total. Por el contrario, la deconstrucción obtiene toda su fuerza de su desafío a los valores mismos de la armonía, la unidad y la estabilidad.

Un arquitecto deconstructivo no es por tanto aquel que desmonta edificios, sino el que localiza los dilemas inherentes dentro de ellos. Es quien identifica los síntomas de una impureza reprimida; la forma es sometida a interrogatorio.

El movimiento moderno intentó una purificación de la arquitectura al desnudar de todo ornamento la tradición clásica, revelando la pureza sin más de la estructura funcional subyacente. La pureza formal se asociaba con la eficiencia funcional. Pero el movimiento moderno estaba obsesionado por la funcionalidad estética elegante, y no por la compleja dinámica de la función misma.

La geometría irregular nuevamente se entiende como una condición estructurada más que como una estética formal dinámica.

El alterar la forma desde el exterior con esos medios no es amenazar la forma, sólo dañarla. El daño produce un efecto decorativo, una estética del peligro.

A medida que observamos más cuidadosamente, se hace menos claro el punto en que acaba la forma perfecta y empieza su imperfección; parecen estar inseparablemente ligadas.

Características

La arquitectura deconstructivista busca lo extraño dentro de lo familiar, desplaza al contexto más que doblegarse frente a él, cada uno de ellos hace en él intervenciones muy específicas.

Con su intervención, los elementos del contexto se hacen extraños. Por ejemplo genera proyectos donde las torres son abatidas sobre sus costados, mientras que en otros los puentes se levantan para convertirse en torres, los elementos subterráneos hacen erupción desde la tierra y flotan sobre la superficie, o los materiales más comunes se súbitamente se hacen exóticos.

Cada proyecto activa una parte del contexto de manera de alterar el resto de él, extrayéndole propiedades rupturistas hasta entonces ocultas, que se convierten en protagonistas. La forma ya no divide simplemente un interior de un exterior. La sensación de estar delimitado, ya sea por un edificio o por una habitación se ve alterada. Las paredes se abren, pero de forma ambigua. No hay simples ventanas, aberturas regulares que perforan una pared sólida; más bien la pared es torturada, partida y doblada. Toda la condición de envolvente desaparece.

Si bien la arquitectura decontructivista amenaza así esa fundamental propiedad de los objetos arquitectónicos no es una retórica de lo nuevo. Más bien expone lo extraño que se esconde en lo tradicional.

Modernismo y postmodernismo

El deconstructivismo desempeña, en la arquitectura contemporánea, un papel opuesto a la racionalidad ordenada del modernismo y al postmodernismo. Aunque tanto los postmodernistas como los deconstructivistas publicaron sus teorías conjuntamente, ambos abrieron también una brecha decisiva entre los movimientos.

Los deconstructivistas adoptaron una postura de confrontación contra la arquitectura establecida y su historia, mostrando su deseo de desensamblarla.

Mientras que los postmodernistas volvieron a abrazarlas referencias históricas que el modernismo rechazaba, el deconstructivismo rehusa la aceptación postmoderna de estas referencias. También descarta la idea de ornamento como decoración. Estos principios hacen que el deconstructivista se alinee con las ideas de anti-historicismo modernista.

El papel de la tecnología

Lo múltiples programas informáticos sobre arquitectura son una herramienta esencial de todos los arquitectos, pero la naturaleza particular del deconstructivismo hace que el empleo de de la computadora sea especialmente pertinente. El modelado tridimensional y las animaciones (virtuales y físicas) ayudan en la concepción de espacios complejos, mientras que la capacidad de enlazar modelos computarizados con la fabricación asistida por computadora (CAM) permite que la producción en masa de elementos modulares ligeramente diferentes sea asequible. De forma retrospectiva, muchas de las primeras obras deconstructivistas parecen haber sido concebidas con la ayuda de una computadora, pero en realidad no fue así.

Arquitectura y filosofía

El concepto de deconstructivismo proviene de la filosofía. Fue Jacques Derrida, el primero en desarrollar el método de pensamiento conocido como deconstrucción, que consistía en dejar atrás las reglas conocidas y dejarse llevar por nuevas concepciones.

Fecha fundacional

La Deconstrucción aparece como una reacción contra la Postmodernidad a finales de los 80’s, concretamente en 1988 cuando se inaugura la Exposición Arquitectura Deconstructivista en el Museum of Modern Art de Nueva York. Esta exposición fue organizada por Phillip Johnson y Mark Wigley.

Uno de sus fundadores: Frank Ghery

Frank Owen Gehry (Toronto, Canadá, 28 de febrero de 1929), es un arquitecto estadounidense, reconocido por las innovadores y peculiares formas de los edificios que diseña. Su arquitectura es impactante, realizada frecuentemente con materiales inacabados. En un mismo edificio incorpora varias formas geométricas simples, que crean una corriente visual entre ellas. Sus diseños no son fáciles de valorar para el observador inexperto, ya que una buena parte de la calidad de diseño se encuentra en el juego de volúmenes y en los materiales empleados en las fachadas, preferentemente el metal, en todo lo cual sólo el entendido reconoce enteramente la armonía y el diseño estructural.

Gehry es uno de los arquitectos contemporáneos que considera que la arquitectura es un arte, en el sentido de que una vez terminado un edificio, éste debe ser una obra de arte, como si fuese una escultura. Para acercarse cada vez más a este ideal, Gehry ha ido trabajando en sus sucesivos proyectos en esta dirección, sin abandonar otros aspectos primordiales de la arquitectura, como la funcionalidad del edificio o la integración de éste en el entorno.

Influencias

Dos corrientes del arte moderno, el minimalismo y el cubismo han ejercido una gran influencia en el deconstructivismo. El cubismo analítico tuvo un gran efecto, pues las formas y el contenido se diseccionan y son vistas desde diferentes perspectivas simultáneamente. La sincronía del espacio disjunto es evidente en muchas obras de Frank Gehry. Sin embargo, el cubismo sintético, con su aplicación en el arte encontrado, no ejerció una influencia tan grande en el deconstructivismo como el cubismo analítico, aunque también se encuentra en las primeras obras de Gehry. Este movimiento también comparte con el minimalismo una ausencia de referencias culturales. También recibe a menudo la influencia de las nociones minimalistas de arte conceptual.

Partiendo de su tendencia hacia la deformación y la dislocación se pueden encontrar aspectos del expresionismo y de la arquitectura expresionista asociados al deconstructivismo. A veces, refleja variedades del expresionismo, como el neoexpresionismo y el expresionismo abstracto.

Muchos artistas de las décadas de 1980 y 1990 realizaron obras que influyeron o tomaron parte en el movimiento deconstructivista. Maya Lin y Rachel Whiteread son dos de estos casos. El proyecto de Lin de 1982 del Monumento a los Veteranos del Vietnam, con sus bloques de hormigón es uno. Su forma fragmentada y la reducción del contenido a un texto minimalista influyó en el deconstructivismo, en su sentido de la fragmentación y el énfasis en la lectura del monumento. Lin también realizó obras para el Centro Wexner de Eisenman. Los espacios arquitectónicos de Rachel Whiteread son otro ejemplo en el que el arte contemporáneo confluye con la arquitectura. Ghost (1990), un espacio entero de escayola que solifidica el vacío, alude a la noción de presencia arquitectónica de Derrida. Building cuts, de Gordon Matta-Clark eran secciones deconstruídas de edificios exhibidas en las galerías de arte.

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