Posibles Causas de ACV

por Marina Lima

Conocer los factores de riesgos y saber cómo actuar frente a una persona con síntomas de accidentes cardiovascular es una responsabilidad social de todos. Con una rápida intervención médica se pueden disminuir drásticamente los perjuicios ocasionados por este episodio

En boca de todos los médicos, están las recomendaciones para detectar un ACV. Esto se debe a que en todo el ancho y largo de Argentina se produce uno cada cuatro minutos. Según datos de la Asociación Cerebrovascular Argentina, en el país se registran entre 130.000 y 140.000 casos al año y un tercio son fatales.

Un accidente cerebrovascular, conocido como ACV, ocurre cuando el suministro de sangre a una parte del cerebro se interrumpe repentinamente o cuando se rompe un vaso sanguíneo, derramando sangre en los espacios que rodean a las células cerebrales. De la misma forma que se dice que una persona que sufre una pérdida de flujo sanguíneo al corazón tiene un ataque cardíaco, puede decirse que una persona con una pérdida de flujo sanguíneo al cerebro o una hemorragia repentina en el cerebro tiene un “ataque cerebral” o ACV.

Las células cerebrales mueren cuando dejan de recibir oxígeno y nutrientes de la sangre o cuando son dañadas por una hemorragia repentina en el cerebro y alrededor del mismo.

El término utilizado para describir la pérdida de oxígeno y nutrientes en las células cerebrales cuando no existe un flujo adecuado de sangre, es isquemia.

Cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro, algunas células cerebrales mueren inmediatamente, mientras que otras permanecen sometidas a riesgo de morir. Estas células dañadas constituyen la penumbra isquémica y pueden permanecer en un estado de riesgo por varias horas. Por eso es fundamental tener en cuenta que con un tratamiento oportuno, estas células pueden salvarse.

¿Cómo reconocer fácilmente un ACV?

Los síntomas aparecen repentinamente. Es necesario detectarlos y estar preparado para actuar con rapidez para ayudarse a uno mismo o para colaborar con alguna persona con la que se encuentre. Son los siguientes:

Falta de sensación o debilidad repentina en la cara, el brazo, o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.

Confusión repentina, o problema al hablar o comprender lo que se habla.

Problema repentino en ver por uno o por ambos ojos.

Complicación repentina al caminar, mareos o pérdida de equilibrio o de coordinación.

Dolor de cabeza severo repentino sin causa conocida.

Ante la sospecha de cualquiera de estos síntomas indicadores de un ACV no hay que esperar, ni decidir concurrir al médico con posterioridad, sino llamar inmediatamente al número de emergencias.

En la actualidad hay terapias eficaces para tratar este accidente que deben de administrarse en un hospital, pero pierden su eficacia si no se aplican en las primeras 3 horas después de que aparecen los síntomas. Por lo que: ¡cada minuto cuenta y no hay tiempo de dudar!

Posibles causas

Es un mito que el ACV ocurre sólo en los adultos pero es cierto, no obstante, que las personas mayores de edad tienen una mayor tendencia a sufrirlo.

Los factores de riesgo más importantes son la hipertensión, la enfermedad cardíaca, la diabetes y el consumo de cigarrillos. Otros factores incluyen el elevado consumo de alcohol, niveles altos de colesterol en la sangre, consumo de drogas y condiciones genéticas o congénitas, especialmente anomalías vasculares.

Hipertensión: Es el factor más poderoso causante del ACV.Las personas con hipertensión tienen un riesgo que es de cuatro a seis veces más elevado que el de los que no la tienen. La hipertensión causa el 54% de los ataques por el daño arterial progresivo que lleva a la oclusión (infarto) o ruptura (hemorragia) de una arteria. En Argentina, el 34% de la gente es hipertensa lo que lleva a que la cantidad total de ACV sea tan elevada.

Enfermedad cardíaca:Después de la hipertensión, el segundo factor más importante es la enfermedad cardíaca, en especial una condición conocida como fibrilación atrial. La fibrilación atrial es la palpitación irregular del atrio izquierdo, o la cámara superior izquierda del corazón. En las personas con fibrilación atrial, el atrio izquierdo late a un ritmo cuatro veces más acelerado que el resto del corazón. Esto conduce a un flujo irregular de sangre y a la formación ocasional de coágulos de sangre que pueden salir del corazón y trasladarse al cerebro, ocasionando un ACV.

Las malformaciones del músculo del corazón también pueden aumentar el riesgo.

Diabetes: Las personas con diabetes tienen tres veces más posibilidades de sufrir ACV. El riesgo relativo de la diabetes alcanza el punto más elevado en los cincuenta y sesenta años de edad y disminuye después de los sesenta años.

Niveles de colesterol en la sangre: La mayoría de las personas saben que los niveles de colesterol altos contribuyen a la enfermedad cardíaca. Pero muchas personas no comprenden que un nivel alto de colesterol también contribuye al riesgo de ACV. El colesterol, una sustancia similar a la cera producida por el hígado, es un producto vital del cuerpo. Contribuye a la producción de las hormonas y la vitamina D y es un componente integral de las membranas celulares.

El hígado fabrica suficiente colesterol para atender las necesidades del cuerpo y esta producción natural de colesterol sola no es un importante factor contribuyente a las enfermedades. Las investigaciónes ha demostrado que el peligro proviene de la ingestión dietética de alimentos que contienen altos niveles de colesterol. Los alimentos con alto contenido de grasa saturada, como las carnes, los huevos y los productos lácteos, pueden aumentar la cantidad de colesterol total en el cuerpo a niveles alarmantes, contribuyendo al riesgo de arteriosclerosis y al aumento en el espesor de las arterias.

Consumo de cigarrillo: El consumo de cigarrillos es el factor de riesgo modificable más poderoso. Este dañino hábito casi duplica la posibilidad de una persona de sufrir uno de tipo isquémico. Esta causa es responsable directamente de un mayor porcentaje del número total de ACV en los adultos jóvenes que en otros adultos. El riesgo relativo disminuye inmediatamente después de dejar de fumar, observándose una reducción importante después de 2 a 4 años. Lamentablemente, puede llevar varias décadas para que el riesgo de un ex-fumador descienda al nivel de una persona que nunca ha fumado.

Consumo elevado de alcohol:Es otro factor modificable de accidente ACV. Por lo general, un incremento en el consumo de alcohol conduce a un incremento en la presión sanguínea.

Consumo de drogas ilícitas: La consumición de sustancias tales como la cocaína y el crac, puede también ocasionar un ACV. La cocaína puede actuar sobre otros factores de riesgo, tales como la hipertensión, la enfermedad cardíaca y la enfermedad vascular. La cocaína también reduce el flujo de sangre cerebrovascular relativo hasta en un 30 por ciento, ocasiona constricción vascular e inhibe el relajamiento vascular, conduciendo a un estrechamiento de las arterias. También afecta al corazón, ocasionando arritmias y un ritmo cardíaco acelerado que puede conducir a la formación de coágulos de sangre.

El consumo de marihuana también puede ser un factor de riesgo de ACV. La marihuana reduce la presión sanguínea y puede interactuar con algunos de los factores antes mencionados, ocasionando niveles de presión de sangre rápidamente fluctuantes, lo que ocasiona daño en los vasos sanguíneos.

Lesiones en la cabeza y el cuello: Las lesiones en la cabeza o en el cuello pueden dañar el sistema cerebrovascular y ocasionar un pequeño número de accidentes ACV. La lesión en la cabeza o lesión cerebral traumática puede ocasionar hemorragia dentro del cerebro, lo que conduce a un daño similar al ocasionado por un accidente hemorrágico. La lesión del cuello, cuando está asociada con un desgarre espontáneo de las arterias vertebrales o carótidas ocasionado por una extensión repentina y severa del cuello, rotación del cuello o presión en la arteria, es una causa que contribuye al ACV, especialmente en los adultos jóvenes.

Infecciones: Las infecciones virales y bacterianas pueden actuar con otros factores de riesgo añadiendo un pequeño peligro de ACV. El sistema inmunológico responde a la infección aumentando la inflamación y las propiedades de la sangre contra la infección. Lamentablemente, esta respuesta inmunológica aumenta el número de factores de coagulación en la sangre, lo que conduce a un riesgo mayor de ACV embólico-isquémico.

Factores genéticos: Los genes desempeñan un papel importante en la expresión de los factores de riesgo de ACV, tales como la hipertensión, la enfermedad cardíaca, la diabetes y las malformaciones vasculares. Éstas últimas son el vínculo genético más fuerte de todos los factores.

Recomendaciones

El estilo de vida es fundamental. Por cada 300 personas que hacen ejercicio semanal durante un año, se previene una muerte vascular, dicen los especialistas. Este valor sugiere alta efectividad del ejercicio. Con respecto a la comida, no sólo se debe evitar la sal sino que se debe evitar el sobrepeso. La sugerencia: “quedarse con un poco de hambre”. Sobre la dieta, se sugiere comer “colores” (verduras y frutas).Evitar grasas (cremas, leche entera, postres) y comer pescados y aceite de oliva con poca carne”. La Organización mundial de la salud ha calculado que con sólo aplicar los datos de tratamiento que conocemos hoy, se podría disminuir en un 80% la mortalidad cardiovascular.

Tipos

Hay dos formas de ACV: el accidente cerebrovascular isquémico – cuando hay un bloqueo de un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro, y el accidente cerebrovascular hemorrágico – cuando ocurre un ensangramiento en el cerebro y alrededor del mismo.

Un ataque isquémico transitorio, llamado a veces un “mini-accidente cerebrovascular” (conocido en inglés como TIA), comienza exactamente igual que un ACV pero luego se resuelve sin dejar síntomas o déficits notables. La aparición de un ataque isquémico transitorio es una advertencia de que la persona está sometida a riesgo de sufrir un ACV más grave y debilitante.

ACV Recurrente

El ACV recurrente es frecuente: aproximadamente un 25 por ciento de las personas que se recuperan del primero tienen otro dentro de 5 años. El riesgo de sufrir un ACV recurrente es mayor inmediatamente después de sufrir uno de estos episodios, y disminuye con el curso del tiempo. Aproximadamente, un 3 por ciento de los pacientes que sufren un accidente de este tipo tendrán otro dentro de 30 días de sufrir el primero. Una tercera parte de los ACV recurrentes ocurrirá dentro de los primeros 2 años de ocurrir el primer accidente cerebrovascular.

Tratamiento:

Hay tres etapas:

1 La prevención

2 La terapia provista inmediatamente después de la persona sufrir un ACV.

3 La rehabilitación para minimizar las consecuencias.

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