Marruecos, país de naturaleza

por Alta Gama

La naturaleza está al alcance de todos, desierto, montaña, valle o mar harán las delicias de cualquier amante del verdor.
En los lagos abundan las truchas a la espera de pescadores aficionados y para los más deportistas les espera el desafiante Medio y Alto Atlas a pie, en bicicleta de montaña o parapente. Para practicar escalada, barranquismo o espeleología desde sus cumbres, que llegan a alcanzar los 4 000 metros. Ifrane, la pequeña Suiza marroquí, sorprende por su frescor en verano y su nieve en invierno.
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Nada más indescriptible que una estancia a las puertas del desierto, rumbo a Ouarzazate para descubrir su inmensidad y sus colores. De noche, nada mejor que dormir en una jaima en el desierto, en un albergue en la montaña o una casa rural y vivir una experiencia única e inolvidable.
En Marruecos aún se encuentra una gran naturaleza, como también ciudades con un pasado histórico, arte y una cultura milenaria como son las ciudades imperiales. Marruecos es un país de secretos y aventuras, tan variado como casi ningún otro país en el mundo, con desiertos en el sur, kilómetros de playas, con cumbres escarpadas en el atlas, lagos cristalinos y todo tipo de paisajes.
En el África no solo el desierto cubre su territorio, también existe el mar que baña sus costas. El Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico lo hacen en Marruecos, y gracias a ello la elección es más placentera, las playas de Marruecos por lo general están muy bien cuidadas y aptas para el tranquilo nado de las personas, aunque también existen otras opciones para los surfistas, playas con grandes olas.
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Desde el atlántico hasta el mediterráneo, Marruecos cuenta con miles de kilómetros de costa con paisajes muy variados y playas paradisiacas de indómita belleza, su arena, dorada, suave, fina y sus aguas cristalinas invitan a la relajación, al descanso y si se quiere a la práctica de gran variedad de deportes acuáticos. En la costa atlántica, desde Tánger a Essaouira existen más de 200 playas. Las más concurridas son las más próximas a las ciudades y las menos concurridas, son aquellas donde la naturaleza está en su estado más puro y en las cuales se puede practicar Kitesurf, Windsurf, etc.
La temperatura y calidad de las playas es buena a pesar de las épocas de invierno que llegan a estar a unos 18º, mientras que durante el verano se elevan hasta 23º grados. Las estadísticas no mienten, ellas dicen, que en promedio Marruecos cuenta con más de 400 playas en toda su costa y que de ellas el 90% son muy recomendables para su visita.
Algunas de estas playas de gran belleza natural están próximas a pueblecitos pesqueros y otras rodeadas de grandes complejos hoteleros. En definitiva, en Marruecos no solo podrán disfrutar de sus playas sino también disfrutaran de un estupendo paisaje, un sol que luce prácticamente durante todo el año y para los amantes del deporte encontrarán aquí unas sublimes olas.
Habría que mencionar por eso a las principales playas del país africano: Playa Martil, esta playa ubicada en la ciudad de Tetúan, al norte del país, es bañada por el Mar Mediterráneo. Lo curioso de este lugar es su gran extensión, que empieza desde Cabo Negro hasta el Cabo Nazarí, trazando así en territorio marroquí la virtud del buen descanso bajo el sol.
Otra playa importante viene a ser Mehdia, este lugar arenoso se ubica a unos 30 kilómetros de la capital de Marruecos, Rabat, y lo peculiar de ella es que es un destino muy visitado por surfistas de todo el mundo. No solo las grandes olas despiertan el interés de hombres y mujeres que llegan hasta aquí con sus tablas, sino también la buena temperatura de las aguas y la seguridad que se brinda.
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Es imprescindible nombrar a las playas de Agadir, las cuales se extienden sobre 20 kilómetros y cuentan con sol todo el año. Siendo posible practicar numerosos deportes acuáticos, entre los más interesantes y requeridos están: la vela, el windsurf y el buceo acuático. Además de ello no está mal tampoco practicar la equitación disfrutando de un hermoso paisaje observando el mar cuando cae la tarde. O simplemente pasear por las orillas del mar en las noches antes de ir a descansar.
En el Atlántico, la gran mayoría de las playas se presentan largas como franjas de arena fina frente a las olas del océano. Cuanto más se desplace hacia el Sur, más cálidas serán hasta que llegue a la sublime bahía de Dakhla
En el litoral dividido del Mediterráneo, entre Tánger y Al Hoceima el mar es dulce y tranquilo y las playas son más íntimas. Algunas están próximas de algunos pueblecitos pesqueros tradicionales, ubicados en zonas donde la naturaleza es paradisíaca. En paralelo, se han creado nuevas estaciones balnearias como la de Tamuda Bay en las inmediaciones de Tetuán y Saïdia, nuevo complejo hotelero en el litoral mediterráneo. Frente a Andalucía, Mediterrania-Saïdia se extiende en más de 700 hectáreas frente al mar, con 6 km de playa de arena blanca. Un puerto deportivo y un campo de golf de 18 hoyos completan este paraje próximo a dos aeropuertos internacionales. El Atlántico no se queda atrás en el desarrollo de nuevos complejos hoteleros como Lixus, Mazagán, Taghazout o Playa Blanca.
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Marruecos es un país africano con una población muy joven, la mayoría de sus habitantes, alrededor del 70%, son menores de 30 años. Siendo en total 26 millones de personas.
Tiene muchas costumbres tradicionales que en otras partes del mundo pueden resultar muy curiosas. Por ejemplo si una turista occidental gusta de usar ropas ligeras tendrá que hacer una excepción cuando llegue a Marruecos y mucho más si intenta ingresar a una mezquita.
Marruecos es un país lleno de tradiciones y costumbres debido a la influencia cultural que tiene, africana, árabe y mediterránea. Una de las costumbres más arraigadas es la del consumo de té. Se toma esa infusión a toda hora y es común compartir la bebida con invitados, huéspedes e incluso con los visitantes de tiendas. Es una señal de hospitalidad aunque, por las altas temperaturas que hay en algunas zonas del país, también se hace para evitar la deshidratación. Con respecto a esa hospitalidad demostrada al compartir el té incluso con extraños, cabe destacar que tanto en Marruecos como en el mundo árabe un huésped será siempre bien recibido, incluso aunque se trate de una persona que apenas se conoce, en ocasiones también se le invita a comer.
En el saludo los marroquíes son más formales en las situaciones sociales que la mayoría de los occidentales. En el saludo se suele preguntar por el estado de salud y bienestar de todos los miembros de la familia. Siempre salude con la mano derecha, ya que la izquierda es tradicionalmente considerada impura. Besar en las mejillas se práctica entre los miembros del mismo sexo, sobre todo si son amigos, pero no se debe realizar entre sexos opuestos a no ser que la otra persona sea muy conocida.
Asimismo, a la hora de la comida un hombre que no es de este país se sorprenderá ante la abundancia, por lo cual no será de mala educación dejar la comida en el plato. Y cuando el visitante es invitado a una cena de una familia marroquí deberá lavarse las manos y no deberá probar bocado alguno sin antes oír la oración que hará el dueño de la casa.
Otro punto importante en las costumbres es que hay que quitarse los zapatos al ingresar a un hogar.
El ingreso a las mezquitas en Marruecos y en el mundo árabe en general no está permitido a los “infieles”. Es decir, solo los musulmanes pueden ingresar a las instalaciones. Sin embargo hay ciertos lugares que si son de libre acceso, como la Mezquita de Hassan II en Casablanca.
Es común ver en las calles a hombres tomados de la mano, esto es señal de amistad ya que al no estar permitido las demostraciones públicas de afecto entre un hombre y una mujer musulmanes, los hombres entonces demuestran amistad mediante el contacto físico.
Cuando se visitan los mercados, tiendas y otros lugares para comprar recuerdos y artesanía, es común regatear los precios. De hecho a veces es necesario hacerlo debido a los precios elevados de ciertos artículos. Es común además que los productos no tengan el precio marcado, esperando de por sí que las personas empiecen a regatear. Además en la cultura árabe es un acto social muy común, de hecho si se acepta de buenas a primeras el precio que plantea el vendedor, éste puede llegar a enfadarse. Lo usual es proponer un precio mucho más bajo y desde esa base acordar un precio más equilibrado que beneficie a ambas partes.
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En algunos restaurantes del país el consumo de alcohol está permitido y se sirven bebidas alcohólicas. Sin embargo no es la regla general y el visitante debe entender este aspecto. Los restaurantes no están obligados a vender alcohol obligatoriamente y es de muy mal gusto consumirlo en la vía pública o andar por las calles con unos tragos de más. El respeto es fundamental para disfrutar la estancia en Marruecos.
Fotografiar una mezquita suele ser aceptable, siempre y cuando usted no está demasiado cerca del interior o fotografíe a la gente rezando
Estas y otras costumbres son necesarias conocerlas para aquellos que planean una vista hacia el continente africano, para así poder llegar hasta Marruecos y poder acercarse un poco más a sus tradiciones y costumbres.
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Como en cualquier país donde la cultura es diferente, es necesario adaptarse a las costumbres locales. Es el éxito del viaje, su integración en el país. La mayoría de los marroquíes son amables. Si usted muestra respeto por su cultura, tendrá mucho ganado.
Comer con la mano derecha. Si tiene que compartir mesa con marroquíes, recuerde utilizar la mano derecha ya que la mano izquierda es considerada impura, ya que se utiliza para el aseo íntimo.
Acepte invitaciones a tomar el té. Ésta es la mejor manera de simpatizar con los marroquíes. Pero tenga cuidado ya que suele utilizarse como táctica para venderle algo de la tienda y puede verse involucrado en una situación embarazosa.
Quítese los zapatos al entrar en una casa. Normalmente a las casas se suele entrar sin zapatos, fíjese si al lado se encuentran los zapatos de los inquilinos. Es mejor preguntar al dueño de la casa si prefiere que nos descalcemos. Las casas marroquíes suelen estar llenas de alfombras y puede molestar que las pisemos con nuestros zapatos.
El Atlas
Sistema montañoso que recorre, a lo largo de 2400 km, el noroeste de África, desde Túnez por Argelia y hasta Marruecos. Su pico más alto es el Toubkal, con 4167 m, al sudoeste de Marruecos en. La población del Atlas es mayoritariamente bereber en Marruecos y en Argelia.
El Atlas separa las costas del mar Mediterráneo y del océano Atlántico del desierto del Sahara y, de hecho, es uno de los factores que provocan la sequedad de este desierto. El Atlas se divide en tres macizos principales, que a su vez se subdividen en varias cordilleras, el Atlas Medio (3356 m), el Alto Atlas (4167 m), el Pequeño Atlas o Anti-Atlas (3305 m)
Con su imponente masa y sus crestas nevadas, parecen un decorado irreal. Sin embargo, basta recorrer 20 km. para iniciar excursiones inolvidables y la grandeza de los paisajes, siempre nuevos, del Atlas. Saliendo por el sudeste de Marrakech se atraviesan acogedores pueblecitos bereberes: Aghmat, Dar Caïd Ouriki. Luego sigue una carretera flanqueada por jardines escalonados en terrazas, a lo largo del “oued” de Ourika, hasta Arhbalou, el mejor sitio para elegir lo que se quiere ver entre tanta variedad.

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