Nuestras mascotas en vacaciones
Llegan las vacaciones de invierno y un nuevamente se presenta el problema que deben enfrentar nuestros mejores amigos los perros.

La mayoría de los propietarios de nuestro medio, deben dejar su mascota en casa en el momento de viajar para las merecidas vacaciones. Esta es una situación bastante común ya que por razones de seguridad es mejor dejar a nuestro perro al cuidado de la casa mientras no estamos, y encargarlo a un vecino para que lo alimente y “le de una vueltita”.
Pues, esta situación genera en nuestra mascota canina un “síndrome” bastante común y motivo de consulta al veterinario por estos días: la Ansiedad por Separación.
La ansiedad por separación es un trastorno del comportamiento caracterizado por sintomatología comportamental, que se presenta cuando los perros afectados están solos o separados del propietario, como es frecuente en la época de vacaciones.
Los signos que se pueden observar son: destrucción, vocalización, suciedad, excavación, hipersalivación, etc. Las manifestaciones de la ansiedad por separación puede presentarse con un sin número de variaciones. Ejemplo algunos perros toleran las salidas regulares (al trabajo) de sus dueños, pero no las irregulares (salidas nocturnas, etc.). Otros la sufren los días lunes, después que pasaron el fin de semana junto a sus dueños. Otro grupo esta afectado cuando su “mejor amigo” (el o los integrantes más pequeños de la familia) deben retornar al colegio y comparten muchas menos horas con el canino. Algunos se tranquilizan solo con la presencia de su propietario y otros con la sola presencia de cualquier persona.

Otros hechos relevantes que pueden ser indicativos de ansiedad por separación son: el perro se altera emocionalmente unos minutos antes de la partida del propietario, comienza a ladrar, aullar y/o a arañar la puerta en forma inmediata después de que se marcha, recibe a su dueño muy efusivamente, como si hiciesen años que no lo ve, aunque la separación haya sido de sólo treinta minutos. Hay que tener en cuenta que su causa es siempre la angustia del animal por la soledad y que jamás se trata de venganza ni de bronca porque su dueño lo dejó solo. Por eso si una persona regresa a la casa después de algunas horas de ausencia y encuentra que su perro ha hecho todo tipo de desastres, no debe castigarlo ya que así no sólo no solucionará el problema sino que posiblemente lo agravará.
El comportamiento de un animal suele ser muy distinto cuando está junto a sus propietarios que cuando se encuentra solo. Generalmente el dueño evidencia este tipo de comportamiento cuando retorna al hogar.
No se conoce la causa específica que provoca el problema. Puede ser hereditaria; de la crianza de ejemplares más afectuosos y socialmente más dependientes de los seres humanos (síndrome de humanización). Se suele convenir que la hipervinculación mascota – propietario puede ser una causal. Pero muchos perros con hipervinculación con sus amos no sufren ansiedad por separación. Al igual que muchos con ansiedad no tienen hipervinculación con sus dueños. Se cree que la hipervinculación puede ser un factor predisponente más que la causa.
Si se prolonga este síndrome por muchos días generará en el animal una complicación más el denominado: síndrome de estrés. Caracterizado por anorexia (menor o nula ingesta de comida); lo cual predispone a enfermedades más importantes. Este cuadro es muy común al regresar de vacaciones y encontrar a nuestra mascota, más delgada, con pelaje opaco e hirsuto, decaído, sin apetito, con vómitos, diarrea, secreciones en nariz u ojos, etc.
¿Cómo tratar la ansiedad por separación?
Es fundamental consultar con su médico veterinario frente a la aparición de este tipo de comportamientos o signos en su mascota.
El tratamiento se basa en tres puntos:
• Manejo del ambiente
• Modificación conductual
• Farmacoterapia.
Manejo del ambiente:
Los cambios en el ambiente y el estilo de vida del dueño pueden disminuir la expresión de la ansiedad por separación. El propietario no debería dejar solo al animal las 2 o 3 primeras semanas que se establece la terapia. El juego y la actividad física deben aumentar.
Cuando el propietario sale se le debe dar un comestible o juguete masticable, para entretenerlo y cuando regresa se lo retira. Los cambios ambientales como apagar luces, televisor, radios, buscar llaves, etc. debe ser realizado 30 minutos antes de la partida. Ya que hay actividades que aunque el propietario no se percate, son los factores que disparan la ansiedad por separación.
La adopción de otro perro para que le haga compañía no suele mejorar la ansiedad, es más ésta puede suceder en más de un animal de la casa.
Modificación conductual:
El castigo retrospectivo de las cosas que hizo el animal (destrucción, evacuación) durante la ausencia del propietario deben ser evitados, ya que no lo hacen por rencorosos sino por la ansiedad por separación y si se aplica castigo quizás se este reforzando aun más los signos de la ansiedad.
El propietario debe evitar saludar, acariciar o hablar con la mascota 30 minutos antes de la partida ya que la transición entre la presencia a la ausencia del propietario debe ser lo menos marcada posible. Al regresar al hogar el propietario debe saludar al animal pero no interactuar con él hasta que se tranquilice. En general se debe premiar el comportamiento obediente y tranquilo e ignorar la conducta excitada y ansiosa.
Por otro lado, para desensibilizar al animal de los actos relacionados con la partida del hogar, el propietario debería identificar los factores que desencadenan la ansiedad por separación y luego ejercitarlos sin dejar solo al animal. Se debe comenzar por uno y realizarlos varias veces al día, durante varias semanas. Si el animal comienza con la excitación debe ser ignorado. Luego se van agregando otros factores, pero nunca se debe abandonar la casa.
Ejemplo: primero se comienza con llaves, luego bolsos, etc. Se toman y luego se dejan y se sigue con actividades del hogar no relacionadas con la partida. Se comienza a entrenar al animal con sesiones breves de 5 a 15 minutos donde se le ordena permanecer en determinadas zonas. Cuando el propietario regresa lo hace con una recompensa, bocados, galletas, etc. Estos actos pueden ser acompañados de música, radio, etc. Luego se comienza con alejamiento y luego partidas breves que se van prolongando en el tiempo.
Farmacoterapia:
Reducen la estimulación y la ansiedad durante los ejercicios de modificación conductual. Se usan antidepresivos y/o ansiolíticos. Cabe recordar que la ansiedad por separación una vez tratada puede recurrir y el animal suele ser más refractario a los tratamientos con cada recurrencia.
La ansiedad por separación es una condición tratable. El máximo éxito se logra con un plan combinado donde se cambia el ambiente, se modifica la relación entre el propietario y el perro mediante la terapia conductual y se proporciona tratamiento médico. La pronta implementación de un plan terapéutico aumenta la probabilidad de éxito.
Cuadro Aparte:
SEAMOS CONCIENTES, INVOLUCRADOS Y RESPETUOSOS CON NUESTRAS MASCOTAS; Y ASUMAMOS EL COMPROMISO DE SOLUCIONAR LAS DIFICULTADES QUE NUESTRO COMPORTAMIENTO “HUMANO” LE GENERA A NUESTRO “AMIGO” ANIMAL.
Destacados:
La ansiedad por separación es un trastorno del comportamiento caracterizado por sintomatología comportamental, que se presenta cuando los perros afectados están solos o separados del propietario.
El perro se altera emocionalmente unos minutos antes de la partida del propietario, comienza a ladrar, aullar y/o a arañar la puerta en forma inmediata después de que se marcha.
Para desensibilizar al animal de los actos relacionados con la partida del hogar, el propietario debería identificar los factores que desencadenan la ansiedad por separación y luego ejercitarlos sin dejar solo al animal.


