Psicología de consumo y marcas en Mendoza

Tenemos contacto con miles de marcas, productos o servicios a diario, algunas las percibimos, otras pasan totalmente inadvertidas ante nuestros ojos. ¡Y pensar que invirtieron una fortuna en publicidad para llamar nuestra atención, y no lo lograron!

¿Cómo logran las marcas conectar con sus clientes?

Cada empresa tiene un área que piensa por y para nosotros, como comunicarse con sus clientes, conocer gustos, preferencias, etc. Pero a veces se quedan en un plano superficial en donde conocen bien de números pero poco de clientes. En el mercado actual no se trata solo de decir, de hablarle al consumidor, sino también de escuchar, de entender, compartir sentimientos, sensaciones, deseos.
¿Qué consumimos? ¿Por qué? ¿Qué hace a la marca especial, distinta? Esas son algunas de las preguntas que vienen tomando espacio hace mucho tiempo y son fundamentales si queremos conservar un lugar en el mundo de los negocios.

¿Qué consumen, por ejemplo, los mendocinos?

Seguro que no es una pregunta nueva, pero si la reformulamos a ¿Qué significado tiene nuestro producto o servicio para el público mendocino? Encontrarás muchas más respuestas de las que se tienen hasta hoy.

Tenemos claras cuáles son las necesidades básicas, las más complejas y el espectro que se maneja entre esos dos niveles. ¿Qué necesidades pretendemos satisfacer? ¿Estamos realmente apuntando a la necesidad correcta?

Somos parte de una provincia, lejana a la capital y, esto implica muchas diferencias en el mercado, el tipo de empresas o negocios que se establecen, cambia el público, cambia evidentemente la manera de consumir, pero no por eso tenemos menos necesidades o somos conformistas.

Muchas empresas pasan por alto al cliente mendocino, por abaratar costos, por falta de estructura, por darle simplemente poca importancia. ¿Han pensado en lo exigente que somos como consumidores?Un pequeño ejemplo de esto es que somos capaces de cruzar la frontera para obtener un simple producto como zapatillas, bicicletas, o electrodomésticos. Ya sea por costo o variedad, como quieran verlo no deja de ser un indicador.

Se debe cambiar la manera de ver a los consumidores, y con ellos no solo hablo del público externo a la marca, sino también al consumidor interno (quien trabaja en la empresa) que en definitiva es quien forma parte de la identidad de la marca, de su historia y de su actividad diaria, después de todo ellos son quienes transmiten y contagian amor por las marcas, si estas saben relacionarse y conectarse con las personas.

Tenemos una cultura exquisita y cada vez más refinada de la vitivinicultura, de las nuevas tendencias, de eventos y relaciones sociales, para muchas empresas es prueba suficiente de que se debe observar al cliente y hablarle de manera más humana si se pretende prosperar en un mercado sin barreras y cada vez más competitivo, otras, aún tienen un camino que aprender.

Agradecimiento:
Stagliano P. Antonella
Lic. en Psicología