Revista Alta Gama

Equinoterapia

Sergio Mesa, especialista en equinoterapia, nos introduce en esta técnica que ayuda tanto a personas con alguna discapacidad como a quienes sufren de stress.

Entrar en contacto con los animales, sin duda, tiene efectos positivos en las personas. Los caballos, particularmente, suelen producirnos  fascinación y curiosidad. Lo que hace la equinoterapia es aprovechar estos sentimientos para mejorar la calidad de vida de las personas.

El profesor de educación física y especialista en el tema, Sergio Mesa, nos cuenta todo lo que tenemos de saber acerca de esta terapia que está pensada tanto para quienes padecen alguna discapacidad como para las que solamente desean relajarse y pasar un rato alejados de su cotidianeidad.

¿En qué consiste la equinoterapia?

La equinoterapia es una actividad sobre el caballo que tiende a mejorar al paciente o alumno tanto en sus aspectos físicos como psicológicos. No solamente sirve para las personas que tienen alguna discapacidad física, mental o trastornos de conducta, también es muy bueno para paliar el stress, un mal de esta época.

No consiste únicamente en andar a caballo, sino en tratarlo, conocer sus costumbres, pasearlo y limpiarlo. Para muchas personas la terapia consiste únicamente en venir, ver el caballo, traerle  premios como son las zanahorias, manzanas o azúcar. Con eso, ellos empiezan a sentirlo y tienen lo que comúnmente se llama “un cable a tierra” que los aleja de los inconvenientes cotidianos.

¿Cómo ayuda a las personas que tienen alguna discapacidad?

Manejar un animal que pesa más de 500 kilos requiere ciertas habilidades que se van adquiriendo con el tiempo que a la vez va mejorando ciertas actitudes de las personas. Al caballo hay que saber darle órdenes y ponerle los límites.

Hoy se está viendo a esta técnica como una alternativa para tratar una discapacidad porque trae ciertos beneficios que también se podrían lograr en un consultorio de rehabilitación, pero con caballos se hace más atractivo.

Dependiendo de la patología de base de la persona se puede mejorar desde  la postura y la tonicidad muscular hasta la manera en que se relacionan con las otras personas.

Para que funcione de forma acabada requiere un trabajo interdisciplinario entre el psicólogo, el psiquiatra, los kinesiólogos, los fonoaudiólogos.

¿Cómo son las sesiones?

Cada discapacidad tiene su trabajo particular, se crean planes de trabajo de acuerdo con lo que cada uno quiere mejorar, cada uno con su intensidad. Lo ideal es una vez a la semana, un poco más de 1 hora.

Generalmente los chicos llegan porque algún médico piensa que el tratamiento puede servir y en conjunto un equipo vamos creando un plan de trabajo. Siempre se intenta lograr un objetivo.

Esto también ayuda a la familia, quien participa de alguna manera del tratamiento, porque lo lleva, lo trae, lo ve contento.

¿Hay alguna edad adecuada para el tratamiento?

Para nada, se puede arrancar de los 3 años y la señora más grande tiene más de 50 años. Las consignas son muy simples y cualquier persona le sirve. De hecho hemos tenido un niño de 3 años que ya logró sentarse en el caballo.

¿Cuáles son las ventajas?

Una ventaja sobresaliente es cómo se logra la integración entre los chicos que tienen una discapacidad y los que no. Una vez que termina el tratamiento y logran andar solos se pueden sumar a la escuela de equitación. Allí no se los diferencia, hasta pueden competir, saltar si así lo desean.

¿Se trabaja con caballos especiales para aumentar la seguridad?

Se utilizan caballos mansos, por lo general son animales viejos que tienen mucha experiencia  en esto. Buscamos en un principio que siempre sea el mismo para que se vayan encariñando, pero luego se cambian para que vayan conociendo las distintas personalidades. Hay caballos muy tranquilos, otros más nerviosos, hay caballos que se asustan más de la gente. Eso hace que cada uno va conociendo los límites que se necesitan para cada uno.

¿De qué manera ayuda a las personas que no presentan ninguna discapacidad?

Hoy en día se ve que muchas personas sufren stress porque carecen de tiempo para relajarse y disfrutar de la naturaleza. En cambio pueden venir acá, relajarse, estar un rato con los animales y mejorar su vida.

Vienen muchos profesionales cuya vida cotidiana es muy ocupada, le dedican tiempo al caballo y obtienen resultados positivos.

También está bueno para los chicos porque hoy en día no se los fomenta mucho a jugar al aire libre. Viven encerrados con los juegos electrónicos y se les dice que no corran o que no hagan ciertas cosas por miedo a que se lastimen. Por eso, con la equinoterapia logran muy buenos resultados y también pueden sumarse a la escuela de equitación.

Una disciplina que crece

Según cuenta Sergio, la equinoterapia está dando grandes pasos en Mendoza. “Cada vez se le apuesta más al trabajo con los caballos, las personas se acercan cada vez más”.

Esto se evidencia en el crecimiento de las escuelas de equinoterapia y en la cada vez más frecuente recomendación de sumarle este aditivo a un tratamiento convencional.

Además son muchos los padres los que incentivan a sus hijos a acercarse a los caballos por un gusto personal  o por el deseo de que sus hijos aprendan.

“Con el tiempo sienten el placer de andar a caballo y es nuestra tarea que cada vez más personas quieran aprender a andar. Porque mucha gente tiene miedo, pero en verdad no son peligrosos. Son como un auto, no son riesgosos en sí, pero depende cada uno cómo lo maneje”, aclaró el profesional.

Beneficios fundamentales

Uno de los beneficios más importantes de la equinoterapia es que una vez que la persona está arriba del caballo empieza una integración. “Por ejemplo, un chico que tiene una discapacidad motriz puede andar a la par de un chico que no la tiene. Pierde esa parte donde todos juegan y él no puede jugar. Como lo único que se requiere es equilibrio y tomarse de la montura, pueden desplazarse a la misma velocidad. Esto ayuda a la integración y a la autoestima”, indicó el especialista.

Zooterapia

La zooterapia es el uso de animales en el campo de la terapia. Dentro de la zooterapia , lo más común es la utilización de caballos, perros y delfines. “Como el perro es más común,  el delfín y el caballo tienen una cuota extra, pero en nuestra realidad es imposible trabajar con delfines, por eso lo que más se estila es el trabajo con caballos”, expresó Mesa.

Agradecimientos:

Sergio Mesa

Profesor de educación física y especialista en equinoterapia

 

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