El malbec argentino, un vino para celebrar todos los años

La Bodega Fabre Montmayou, reconocida como la primera bodega boutique de Argentina, pionera en la elaboración de vinos malbec de alta gama, celebra el día del mismo con un recorrido por su historia, y cuenta cómo un francés se enamoró de Argentina por esta cepa emblemática.
Hervé Joyaux Fabre propietario y enólogo de la bodega, nos relata todo lo que necesitaríamos saber para agasajarlo en su día.
A-BODEGA Y CARTEL
La cepa malbec
Es una uva negra originaria de Francia que se adaptó en Argentina de una forma extraordinaria, donde el vino varietal malbec es mucho más suave, propiedad que ha hecho que los vinos argentinos alcancen reconocimiento a nivel mundial.

El malbec
Se caracteriza por su color profundo y sus intensos sabores frutados junto con una textura aterciopelada. Es un vino que combina la cereza, la ciruela, el casis y las moras con la frambuesa y ocasionalmente el chocolate, aportando trazos florales como las violetas. Añejado en barriles de roble puede aportar aroma a vainilla.

Historia del malbec argentino
El cepaje malbec fue introducido en la Argentina en 1853 cuando Domingo Faustino Sarmiento persuadió a su amigo, el ingeniero agrónomo francés Michel Aimé Pouget (1821-1875) para que se instalase en Mendoza. El Malbec tuvo sus vaivenes ya que muchos viñedos fueron arrancados para producir vino de mesa (variedades Criolla Grande Cereza). Sin embargo, al enfocarse hacia el mercado externo y exportar vinos de calidad, los productores notaron que las cualidades únicas del Malbec lo tornaban ideal para dicho fin.
F-GALERIA con BARRICAS
Datos curiosos sobre el malbec
Los racimos del malbec argentino difieren de los del malbec francés, que tienen uvas más pequeñas y racimos de menor tamaño, más apretados. Esto indica que la cepa traída por Pouget era una variedad única y hoy en día extinta en Francia a consecuencia de la grave plaga de phylloxera que arrasó las viñas en la década de 1850. Las heladas también impactaron negativamente en el malbec francés.
Hoja: poco delgada y contorsionada, mediana, verde oscura, enteras y trilobadas
Racimo: mediana, cónico y suelto
Grano: negro azulado, esferoide mediano y de pulpa blanda
El vino: color rojo profundo, con abundantes matices azules, violetas y negros. Sus aromas recuerdan a ciruela, guinda y mermeladas de frutas rojas. En la boca, muestra taninos dulces, buen cuerpo y aptitud para la crianza
Maridaje: carnes vacunas grilladas, cordero, carnes salseadas, carnes de caza, guisos de legumbres o criollos, quesos blandos maduros (Brie, Camembert), quesos duros y picantes (Manchego, Parmesano, Sardo)
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Mendoza, la tierra del malbec
Sin duda, Mendoza es la región que lidera en la producción del malbec argentino. De las 31.000 hectáreas cultivadas en el país, el 90 por ciento se concentra en Mendoza.
Sin embargo las distintas regiones mendocinas producen Malbec con estilos diferentes debido, principalmente, a las características que identifican cada “terruño”. Hoy a nivel mundial se le ha dado prioridad a los terruños.
En el caso de bodegas Fabre, se producen en Luján de Cuyo, lugar conocido como la denominación de origen. Su condición climática templada cumple las temperaturas perfectas con la combinación de días calurosos y noches frescas, escasas lluvias y una constante presencia de sol. Lujan de Cuyo cuenta con suelos aluvionales de buen drenaje y escaso material orgánico.

Cuándo descorchar un malbec
Por lo general, el malbec es una variedad que se distingue por ofrecer una explosión de fruta. Esta característica puede aportar gran complejidad cuando el vino se añeja en roble nuevo. Los malbec jóvenes sin añejamiento en madera se pueden consumir jóvenes. Es decir, el año en curso de su cosecha, y los “grandes” malbec con hasta dos años de barrica y algunos años en botella evolucionan favorablemente y se pueden llegar a consumir hasta una década después.