Revista Alta Gama

Ciudado con los auriculares

Son la mejor forma de llevar la música a todas partes y no molestar al de al lado con la música que nos gusta,  pero su uso excesivo e irresponsable puede dañar nuestra salud.

Aunque desde hace años existen los auriculares, parece ser que la generación del Mp3 y el Ipod no concibe la vida sin ellos. Estos adminículos son de gran utilidad pero requieren un uso sumamente responsable.

La audióloga Marta Pirelli advierte que llevarlos puestos durante un tiempo prolongado provoca sordera prematura y que en su consultorio ha detectado un preocupante aumento de jóvenes con problemas de audición propios de la tercera edad.

Para que esto no ocurra las personas deben ser consientes de la cantidad de decibeles (dB) que el oído puede recibir sin sufrir lesiones.

“El oído va a soportar una cantidad determinada dependiendo de la cantidad de horas que se utilice el aparato. El volumen máximo de la mayoría de los reproductores es de 115 dB y el oído humano no podría soportar más de 30 segundos por día de este volumen máximo sin sufrir algún daño. Para poder utilizarlo sin problema durante un promedio de cuatro horas lo que se recomienda es programarlo al 70% de su capacidad total, es decir 80 dB”.

La especialista explica que cuando una persona está en un ambiente muy ruidoso se produce la adaptación auditiva, por lo que para escuchar otro sonido este debe ser más fuerte. Este efecto de nuestro cuerpo sumado a la sociedad ruidosa en la que vivimos nos obliga a ir subiendo el volumen constantemente para poder escuchar generando inevitables consecuencias.

El problema  más grave es que el daño auditivo es casi imperceptible en el día a día, va progresando lentamente y es acumulativo. “Frecuentemente las personas toman conciencia de lo perjudicial de haber escuchado música tan fuerte cuando ya es demasiado tarde y comienzan a sentir la disminución; a esta altura ya es irreversible”, destacó Pirelli.

El primer indicio de lesiones se ve en los tonos agudos,  luego va progresando hasta los tonos medios y por último afecta los graves.

Tipos: de grandes a pequeños

Existen diferentes tipos de auriculares y cada uno tiene diferentes consecuencias en la salud.

 Auriculares externos: Se colocan sobre las orejas, se destacan por una mejor calidad de sonido, aunque debido a su tamaño son incómodos para utilizar o transportar en la calle. Hay dos tipos, los que se ponen por encima de la oreja y los que la rodean.

Estos últimos -conocidos como tipo campana-, son los mejores porque debido a su gran tamaño permiten mayor aislación del sonido y, además, al tener contacto con mayor parte de la cabeza el sonido se transmite a través del hueso por las vibraciones.

Auriculares internos: Se colocan en la entrada del oído pero no llegan a penetrar en él. La mayoría son baratos y de baja calidad. Dejan filtrar bastante el ruido exterior por lo que se los utiliza con volumen alto y se puede dañar la capacidad auditiva.

Dentro de este tipo, existen los intra auriculares que se sitúan dentro del canal auditivo. Por lo general vienen con adaptadores de silicona de diversos tamaños para adecuarse a cada usuario.

Éstos son los que están de moda y la única manera de que no perjudiquen el sistema auditivo es bajando el sonido de reproducción porque su intensidad va dirigida directamente al oído medio.

Los mejores son los auriculares que aíslan los ruidos de ambiente. Éstos funcionan como un audífono, al disminuir el ruido de fondo, permiten que el nivel del volumen sea mediano y no produzca lesiones.

La medición en decibeles (dB)

El decibelio es la unidad de medida utilizada para el nivel de potencia y el nivel de intensidad del sonido.

Se utiliza una escala logarítmica porque la sensibilidad que presenta el oído humano a las variaciones de intensidad sonora sigue una escala aproximadamente logarítmica, no lineal. Por ello el belio (B) y su submúltiplo el decibelio (dB), resultan adecuados para valorar la percepción de los sonidos por un oyente. Se define como la comparación o relación entre dos sonidos porque en los estudios sobre acústica fisiológica se vio que un oyente, al que se le hace escuchar un solo sonido, no puede dar una indicación fiable de su intensidad, mientras que, si se le hace escuchar dos sonidos diferentes, es capaz de distinguir la diferencia de intensidad.

A continuación una escala estimativa con la cantidad decibeles que involucran diferentes actividades:

* Respiración tranquila 10 dB

*Susurro: 30 dB

*Conversación normal 40 dB

*Aglomeración de gente 50/60 dB

*Aspiradora 70 dB

*Tráfico urbano 90 dB

*Perforadora eléctrica 100 dB

*Concierto de rock 110 dB

*Motor de avión 120 dB

Agradecimientos:

Marta Pirelli- Audióloga

Los más perjudicados

La adolescencia es una etapa donde se recurre de manera frecuente al aislamiento que provocan los auriculares. Esto se debe a dos causas principales, al gusto por la música que comúnmente se comienza a despertar en esta edad y por la necesidad de alejarse del mundo para evadir las complicaciones propias de esta etapa dela vida.

Por eso es importante concientizarlos sobre los problemas futuros que pueden tener si se exceden en la cantidad de horas o en el volumen.

Las células sensoriales del oído interno son limitadas en número y no se renuevan. Si la degradación comienza en la adolescencia, ésta no hará más que agravarse a lo largo de la vida bajo el efecto de otros factores: enfermedad, medicamentos, envejecimiento. Los traumatismos auditivos pueden tener consecuencias inmediatas (la acufonía y la hiperacusia, que si bien pueden desaparecen en algunas horas requieren de una consulta médica si persisten) pero también a largo plazo (la presbiacusia precoz, que aparece entorno a los 40 o 50 años en lugar de hacerlo a los 60).

Para preservar tu capital auditivo

Para reducir el riesgo auditivo pero sin dejar de utilizar auriculares es aconsejable:

•Que el volumen del reproductor no exceda el 70% del volumen total.

•No utilizarlos durante más de cuatro horas diarias.

•Elegir los auriculares que cubren la oreja ya que no dejan escapar el sonido.

“El daño auditivo es casi imperceptible en el día a día, va progresando lentamente y es acumulativo. Frecuentemente las personas toman conciencia delo perjudicial de haber escuchado música tan fuerte cuando ya es demasiado tarde y comienzan a sentir la disminución; a esta altura ya es irreversible.”

Start typing and press Enter to search