Amor y deseo: Nos convertimos en amigos. Como hago para mejorar el sexo?

Si, el sexo importa. Si, es parte de una pareja. Una pareja sin sexo es una pareja que por alguna razón decide perder una parte sustancial de su esencia. El sexo nos diferencia de otros vínculos, nos define como pareja. Este momento es sustancial en la vida de ambos, donde pueden entregarse por completo el uno al otro, intercambiando sus pasiones y sus secretos más íntimos. Mucho más allá del mero placer físico, el erotismo en sí mismo permite un pleno descubrimiento de nosotros mismos y del otro: descubrimos, buscamos lo que queremos experimentar, nos tomamos el tiempo para disfrutar de este placer compartido, básicamente nos gusta por sí mismo y por el otro, en relación con el otro.

Sin embargo, en mi consultorio de sexología observo todos los días que es mucho más fácil que el deseo sexual disminuya a que se mantenga a lo largo de los años, y aun en parejas donde hay mucho amor, un profundo y fraterno amor. Y quizás sea ese el reto: convertir lo fraterno en sensual, de lo tierno a lo erótico. Es paradójico.  Por supuesto es cierto que mantener la llama de la pasión es un reto del día a día. El deseo sexual hay que cultivarlo, cuidarlo…no se renueva automáticamente cuando cumplimos años de casados, si o si hay que trabajar a diario para mantener la intimidad y la pasión con nuestra pareja.

¿Por qué se pierde el deseo sexual en una pareja?

  • Anticipación negativa del encuentro sexual (“no me gusta” “no voy a poder”, “va a ser otra vez lo mismo”, etc.)
  • Concepción errónea de la sexualidad (por ejemplo pensar que si no hay penetración no hay sexo, o que si el pene es pequeño no hay placer, etc.)
  • Influencias de las normas sociales
  • Influencia de la educación religiosa
  • Pensamientos depresivos
  • Ausencia o poca presencia de pensamientos eróticos
  • Sentimiento de culpa, repugnancia o frustración
  • Desconocimiento del propio cuerpo y el cuerpo de tu pareja

 

Sexo…¿un poco, mucho, apasionadamente, con locura?

La importancia del sexo no está si o si determinada en la frecuencia de las relaciones sexuales. Algunas parejas se sienten excelentes aun teniendo una intimidad sexual muy limitada. Otros, incluso con una alta frecuencia de relaciones sexuales, se sienten insatisfechos. La pregunta clave sigue encontrando respuesta en el sufrimiento expresado por uno o ambos cónyuges. Para muchas parejas, no es fácil encontrar el equilibrio adecuado entre los deseos de uno y otro sin caer en la frustración. Y el amor, claro, sostiene a ambas partes, aunque no puedan definir ni ponerse de acuerdo en la cantidad -o calidad- de los encuentros sexuales.

 

No importa cuántas veces por hora tienen relaciones, ni cuántas veces al día, al mes o al año. Se piensa mucho más allá de esto y se analiza cómo la pareja vive su sexualidad. Que ambos miembros de la pareja no tengan exactamente el mismo nivel de deseo es inevitable, incluso esperable. Sin embargo, para la salud de su relación, la pareja debe encontrar un ritmo respetando la naturaleza de cada uno.

Antes de preocuparse excesivamente si hay una disminución en el interés por el sexo, tengan en cuenta que puede ser una disminución pasajera, transitoria del deseo, sin que se convierta en un cuadro de deseo sexual hipoactivo. Hay una gran diferencia en ambos, principalmente marcada por el tiempo: en la hipoactividad del deseo sexual los sexólogos hablamos de un período mayor a 6 meses sin interés alguno por la vida sexual. Estén atentos, por supuesto, pero sin alarmarse si pasan algunas semanas sin sexo o si se distancia la frecuencia sexual.

 

La pérdida de la libido, ¿es algo aislado o un fenómeno común?

La pérdida de la libido se observa a menudo tanto en las mujeres como en los hombres. Como sexóloga recibo a diario un porcentaje significativo de consultas para este síntoma (en comparación con otros motivos de consulta sexológica de Clínica de Parejas). Y aun así, llegar al consultorio sexológico sigue siendo tal vez aún más difícil para los hombres que para las mujeres.

¿Qué hago revivir el deseo y la pasión en la pareja?

A menudo escuchamos que la necesidad de sexo es biológica, instintiva. Si ese fuera el caso, los sexólogos y sexólogas no existiríamos y se podría resumir la sexualidad simplemente añadiendo hormonas como la testosterona en personas que experimentan falta de deseo. Se resolvería rápidamente y traería bienestar a cientos de parejas que aunque con un profundo amor, no logran disfrutar de su sexualidad. Esta visión es muy simplista, si bien el uso de hormonas a veces puede ser muy útil tanto para hombres y mujeres, en nuestra experiencia en el consultorio sabemos que el deseo no es el resultado de las hormonas, sino que está influenciado por la cultura, la educación, la religión, es decir, es multifactorial. Todos estos elementos -y muchos más- modulan la intensidad, la frecuencia y la dirección de nuestro deseo. La terapia sexual también puede ayudarlos a mantener o restaurar una comunicación sensual y erótica en la pareja. En primer lugar, como en cualquier otra situación conflictiva, reconocer que existe un problema y que hay que resolverlo.

 

Detectar entre ambos las posibles causas ayuda mucho a identificar la raíz del problema y buscar soluciones adecuadas, por ejemplo, si el problema es que no te gusta que él te de sexo oral, simplemente dejará de hacerlo. Por supuesto no es lo mismo que alguno de los dos esté bajo mucho stress laboral a vivir una crisis por una infidelidad.

 

Otra alternativa que ayuda mucho es mejorar la comunicación, lo cual no significa “hablar más”, sino “hablar mejor”. Decir exactamente lo que sentimos, evitando los reproches y hablando desde uno mismo, sin culpar ni exigir del otro, intentando consensuar en lo que ambos quieren y desean.

¿Cómo influye el estrés o el miedo a no ser bueno o buena en el sexo?

El estrés es uno de los principales enemigos del deseo sexual, principalmente porque históricamente y por falta de educación sexual hemos pensado el deseo sexual como algo espontáneo, natural, que nos pasa a todos si o si, y que a lo largo de toda la vida se mantiene relativamente en las mismas condiciones. Sin embargo, la realidad es que el deseo fluctúa a lo largo de toda la vida, es vulnerable a las diferentes crisis vitales (el nacimiento de un hijo, una mudanza, una pérdida), a factores orgánicos (como desbalances hormonales o enfermedades) y no hay nada de espontáneo y natural, por el contrario, el deseo sexual disminuye si no se lo activa regularmente. En el único momento de la vida donde el deseo puede ser pensado como espontáneo es en la adolescencia, pero luego, con la rutina, el día a día, las obligaciones, el estrés y el pasar de los años…el deseo sexual disminuye y para recuperarlo, hay que ir a buscarlo. En este sentido, el deseo sexual puede ser pensado como una exigencia, pero lo cierto es que al no ser espontáneo la solución está en abrazarse, besarse, mimarse durante un determinado tiempo para que ese motor vuelva a ser puesto en marcha. Pero si hay miedos y temores, esto debe ser comunicado en la pareja, debe ser puesto en palabras para poder buscar primero una solución dentro de la relación y si no se logra, pedir ayuda a sexología para tener el tipo de respuesta que se está buscando.

 

¿Qué nos hace pareja?

El erotismo es una de las principales diferencias que hacen a una pareja. El erotismo, la sensualidad, el sexo y la intimidad son las cuestiones que diferencian a los amigos y a la familia de nuestra pareja. Por supuesto mi pareja puede ser mi amigo, pero esta diferencia tan notoria es la que tenemos que tener en cuenta cuando pensemos en lo que nos está pasando a ambos con la  dificultad, por ejemplo, de tomar la iniciativa para tener relaciones sexuales.

 

Muchas parejas prefieren tener encuentros sexuales esporádicos pero de calidad, por sobre una gran cantidad de encuentros. Sin embargo, a veces, se pierden de la posibilidad de tener encuentros breves e intensos esperando las condiciones óptimas para poder encontrarse sexualmente, y lo cierto es que en el tiempo en que vivimos, con el cansancio laboral, las obligaciones del hogar, la crianza de los hijos y la rutina del día a día, muchas veces esas condiciones “óptimas” se desvanecen a lo largo de los días, de las semanas e incluso, de los meses. Por eso si bien la sugerencia es siempre priorizar la calidad, también recomiendo enfáticamente jugar a estar de novios todos los días, tener pequeños momentos para fomentar la pasión, sin necesidad de encontrarse sexualmente, sino por ejemplo volviendo a cenar a la luz de las velas, a recorrer con besos los cuerpos desnudos, a ir caminando de la mano y parar a besarse, etc. Es decir, no es necesario que cada encuentro termine en sexo con penetración, pero es sumamente necesario que la pasión se alimente día a día, para que cuando puedan tener un encuentro sexual, sea el broche de oro a situaciones altamente eróticas y sensuales que vivenciaron y promovieron, y no la mera descarga de la tensión sexual.

No importa cuántas veces por hora tienen relaciones, ni cuántas veces al día, al mes o al año. Se piensa mucho más allá de esto y se analiza cómo la pareja vive su sexualidad. Que ambos miembros de la pareja no tengan exactamente el mismo nivel de deseo es inevitable, incluso esperable. Sin embargo, para la salud de su relación, la pareja debe encontrar un ritmo respetando la naturaleza de cada uno.

¿Cómo se diagnostica la falta de deseo y cómo se lo trata?

En mi consultorio sexológico buscamos primero un diagnóstico diferencial, identificar cuáles pueden ser las causas orgánicas, fisiológicas (generalmente hormonales) y cuáles pueden ser las emocionales, relacionales.

Existen dos grandes cuestiones a evaluar en una consulta sexológica referida a deseo sexual hipoactivo.

Los factores orgánicos que en toda consulta sexológica hay que descartar necesariamente para tener un diagnóstico claro:

  • Enfermedades
  • Desorden hormonal (testosterona baja, prolactina alta, hipotiroidismo, etc.).
  • Accidentes o traumas
  • Embarazo
  • Y algunos trastornos de la sexualidad, como disfunción eréctil o eyaculación precoz, y el vaginismo en el caso de las mujeres.
  • Otros

Asimismo, existen también factores emocionales que pueden generar una baja en el deseo sexual, por ejemplo:

  • Depresión
  • Baja autoestima
  • Infidelidades
  • Celos
  • Duelo
  • Falta de amor
  • Dificultades de pareja

Todos estos elementos influyen negativamente en el deseo sexual, generando una disminución notoria que en muchos casos, si no se accede a una consulta sexológica a tiempo, se corre el riesgo de poner en jaque a la pareja.

Por eso en nuestra Clínica de Parejas ofrecemos un tratamiento efectivo, eficaz y altamente exitoso para combatir las causas del deseo sexual hipoactivo y hacer que una pareja llena de amor pueda ser también una pareja con una vida sexual plena y feliz. Vos elegís si las consultas querés hacerlas en mi consultorio privado u online

desde tu celular, tablet, notebook o computadora por videollamada desde cualquier lugar del mundo. Nos adaptamos al tiempo que vivimos para que no tengas que viajar si vivís en el interior ni tengas complicaciones con tu horario de trabajo. Hoy si tenés internet, tenés acceso a un tratamiento de calidad con soluciones que funcionan para mejorar tu vida sexual y la de tu pareja.

 

Lic. Mariana Kersz – Psicóloga y Sexóloga

Directora de Clínica de Parejas

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